El Barcelona dio un batacazo importante en el Parque de los Príncipes. Los de Xavi vencieron 2-3 al PSG en un duelo de volteretas, y se llevaron una ventaja más que sorpresiva para la vuelta en Montjuic y tiene pinta de que estarán en las semifinales frente al Atlético de Madrid.

El Barcelona jugó un buen partido. Compitió bien durante 65 minutos y entre una gran actuación de Raphinha, de Xavi que estuvo acertado en los cambios – sorprendentemente – y un Donnarumma que fue un amigo para los culés, Le dieron un resultado que huele muy bien para los blaugranas.

Esto no es por quitarle mérito al Barca, pero Luis Enrique hizo todo mal para el PSG. Planteó un partido donde Mbappe se sintió incómodo todo el tiempo y en el centro del campo – especialmente en la primera parte – partió a su equipo dándole todas las facilidades a los culés de llegar al contragolpe sin muchas complicaciones.

Si bien es cierto que reacciona en el segundo tiempo, que es donde su equipo dio la vuelta momentánea en los primeros 10 minutos, la postura de su equipo fue extremadamente pasiva luego de ir perdiendo otra vez el juego.

Marco Asensio, a quien sacó en el descanso, firmó un partido deprimente. El ex Real Madrid estuvo desaparecido del juego y si no es por su disparo de media distancia, da la impresión que es un jugadorcito de una división inferior.

No aportó nada con la pelota, tampoco es que el trabajo sin balón haya sido destacado y parecía superado por el partido ya que se escondía y no buscaba hacer diferencia.

Pero la cereza en el pastel fue el portero italiano Gianluigi Donnarumma. El ex cancerbero del Milán fue una calamidad en la portería y colaboró en los tres goles del Barcelona.

En los dos de Raphinha: el primero fallando en la salida ante el centro de Yamal, y en el segundo al perder la pelota en la salida previo al gran pase de Pedri que asiste al brasileño para su doblete. 

Algo increíble que se explica con que este portero italiano no es ni por asomo ese arquero que nos pintaban hace ya algunos años y que lo ponían como el sustituto de un histórico como Buffon. 

Si bien el PSG tuvo ocasiones para empatar y haber marcado algún gol más, la realidad es que el planteamiento inicial, malas actuaciones individuales y que Mbappe no pudo aparecer en el duelo, provocaron una derrota dolorosa y de la que puede ser muy difícil volver en la vuelta. 

Especialmente porque tienen a un entrenador qué da la impresión de que no están bueno como se ha dicho y que encumbró la MSN hace una década con ese triplete con los Azulgranas. 

El Barcelona por lo pronto gana de visita, no tendrá que jugar con la presión en contra por la ansiedad de tener que marcar y podrá plantear un partido muy parecido a lo de la ida esperando un poco, dejando pasar el tiempo y jugar al espacio. Las semifinales se pintan culés. Gracias y que Dios los bendiga.