
Esto no pretende ser ni mucho menos una crítica a Santiago Giménez. Pero seamos claros, su partido fue bastante malo ante el Atlético de Madrid.
El mexicano no apareció en casi ningún momento del compromiso y cuando le tocó participar, fue intrascendente.
Lejos del área, desacertado con el balón y con pocas posibilidades de recibir pelotas en condiciones para poder rematar a modo en el área.
Si bien el Atlético de Madrid ganó bien, fue superior y aprovechó sus momentos, el mexicano no pudo hacerse notar en un compromiso en donde quedó de manifiesto que depende mucho de lo que le genere su equipo, y, que el nivel del rival es de otra categoría.
Además, cuando tuvo una ocasión clara en el partido, de esas con la que sueñan todos los centros delanteros, en el área chica, llegando de frente y habiendo ganado la marca, abanicó y la desaprovechó en un marco inmejorable.
No digo que esta será la línea del Chaquito – marcar goles en abundancia ante rivales débiles y con los grandes achicarse – pero es obvio que no es la misma cuando lo tienes que intentar ante un dos veces subcampeón de Europa.
Lamentablemente terminó la aventura de Giménez en la Champions. Si bien todavía le queda un partido más, será meramente de relleno y para intentar engrosar estadísticas para ver si a futuro puede seguir creciendo en ese departamento.
Insisto, esto no es una crítica al Chaquito. Ha realizado una gran temporada, es prácticamente un ídolo en Rotterdam y está siendo pieza clave para que el Feyenoord mantenga su pelea por la lucha de la Eredivisie.
Pero es obvio que la Copa de Europa es otro boleto y los rivales no son iguales. Pero está ahí también para aprender y entender que mientras sea un profesional, tendrá revancha y podrá aspirar a estar en otro nivel.
Eso lo irá entendiendo conforme pase el tiempo y seguramente en otra oportunidad estará más curtido. Por ahora, le quedó claro a Santi Giménez como son las grandes ligas, autogoles incluido.
Gracias y que Dios los bendiga.
