Jude Bellingham apareció en el peor momento para el Real Madrid. Si bien el Barcelona, durante gran parte del encuentro tuvo el dominio del balón, el control de los ritmos del partido y generaba mayor sensación de peligro sobre el arco de Kepa, fue el mediocampista inglés quien le devolvió el alma al cuerpo a los madridistas y arregló el pésimo planteamiento de Carlo Ancelotti.

Ya se está volviendo una costumbre que el Barcelona, llegue como llegue, sea superior a un Madrid que tenía equipo completo, físicamente se veía más entero y tenía mayor fiabilidad en todas las áreas del campo. Pero el culpable de esto es el italiano.

Ancelotti, por lo que sea, siempre pone en partidos de esta índole a su equipo en la peor posición para ganar y no es algo de un día que Xavi – quien tampoco es santo de mi devoción – le pegue unos meneos tácticos sin tampoco ofrecer nada del otro mundo.

Sin embargo, Bellingham, un jugador de otro planeta, apareció como el salvador y le dio la victoria in extremis a un Real Madrid que estuvo desaparecido, sin la pelota, con nada de claridad en el último tercio y los brasileños, Vinicius y Rodyrgo, sin ningún peso en el partido y haciendo peor todas las fases ofensivas de los blancos.

El ex del Borussia Dortmund es tremendo. Tienes todos los palos en la bolsa y la variedad que atesora en su registro de juego para resolver, marcar y jugar es absolutamente espectacular.

Así como puede aparecer solo en el área para empujar un balón, puede acarrear desde 40 metros quitándose rivales y poniéndola al poste más lejano, como también armar la pierna y meterla desde fuera del área al ángulo más difícil para el arquero.

El Real Madrid se encontró con una bendición en el camino de tan solo 20 años, que al final del día costó una ganga y que se ve que todavía tiene mucho por crecer y sobre todo ofrecer en los terrenos de juego. Simplemente espectacular. Un elegido de este deporte.

Fue sin duda el jugador del partido y que le sacó las papas del fuego a Ancelotti que otra vez, como en el Wanda y tantas veces en esta segunda etapa, ha planificado partidos en donde su equipo se ve peor y cuando le ha querido meter mano para arreglar el desaguisado, lo termina haciendo peor o de vez en cuando se encuentra un golpe de suerte, como la lesión de Mendy para darle entrada a Camavinga.

El meter a Mendy y darle nuevamente confianza a Rodrygo, fueron los grandes pecados del italiano. 

Si bien la organización colectiva, el poco ritmo sin balón y la nula capacidad para acelerar y generar ocasiones, entran en él debe del estratega, así como la baja aptitud para competir en las divididas.

No me quiero meter mucho con Ancelotti porque es un crack, una leyenda de los banquillos, unos de los técnicos más importantes y ganadores de la historia del Madrid, pero la realidad es que ya no está para estos niveles y si logró sacar lo del clásico adelante, fue porque tiene a un extraterrestre como jugador que es capaz de hacer todo bien por sí mismo, no hay más.

Rodrygo es un fantasma por el campo. No aporta en ataque, en defensa tampoco baja mucho y en todas las facetas del juego no hace nada bien. 

Mendy, pues tiene dos ladrillos en las piernas. Ya no es la roca defensiva de antes, le cuesta todo y eso tiene que ver con el italiano. Comprendo que para él sean los mejores jugadores, pero no están para jugar y tiene que meter a los que vienen en buena racha.

Pero bueno, para suerte del Real Madrid apareció Bellingham. Un completo elegido, que sin importar las circunstancias se sobrepone a todo y tiene los pantalones para arengar también desde lo emocional a sus compañeros. Solo 20 años, increíble. Que tarde mágica blanca en Montjuic. Gracias y que Dios los bendiga.