
Quién lo iba a decir, Chivas, el actual subcampeón del futbol mexicano, se encuentra inmerso en una crisis severa deportiva y social tan tremenda que es muy posible que su entrenador, el serbio Veljko Paunović, los deje tirados a mitad de temporada una vez disputado el clásico tapatío ante el Atlas prefiriendo irse al último lugar del descenso de la Liga de España, Almería, antes que seguir un segundo más en el Rebaño.
Nadie lo podía imaginar ni siquiera hace dos meses. Sobre todo, por los acontecimientos que se dieron precisamente en el semestre pasado. Un equipo unido, que sacaba buenos resultados en fase regular, que logró eliminar a sus dos máximos rivales deportivamente hablando en Liguilla – más allá de circunstancias favorables – que se quedaron a un paso de levantar su título 13 de Liga MX frente a Tigres y que iniciaron de forma positiva la presente campaña.
Todos llegamos a la conclusión de que estas Chivas iban a poder seguir manteniendo este paso, que Paunović era el nuevo Almeyda en donde tarde o temprano iba a lograr traer el título a las vitrinas del Guadalajara y que ciertos jugadores, sumado a los refuerzos que trajo el club para fortalecer al equipo, iban a dar ese pasito diferencial para darle más nivel al colectivo.
Todo lo contrario. Nos encontramos a un Guadalajara fuera de la zona directa a liguilla, con futbolistas castigados por una nueva indisciplina – en donde probablemente los terminen corriendo – con un entrenador harto del entorno putrefacto que se viven internamente en el club y a un equipo que juega cada vez peor y no tiene nada que ver con el del torneo pasado.
Como da vueltas la vida en tan solo un par de meses, semanas o días. Pero entiendo a Paunović y los motivos por los que muy probablemente ya no quiere estar en el Guadalajara.
Jugadores que ya no tienen compromiso con la causa, una directiva que le ficha futbolistas que no necesita, un dueño que parece que está más preocupado por otros temas que en el fútbol y con un Fernando Hierro al cual no me extrañaría que termine también tomando la puerta de salida porque lo único que se le viene encima son problemas.
Una pena. Más porque parecía que podían, si bien no crear una época ganadora, si un buen paso de unas Chivas más competitivas, que iban a tener regularidad en fase regular, que en partidos grandes ya no se estaban achicando y dejar en crisis a su acérrimo rival el Club América, por la forma tan tremenda de vencerlos en semifinales de Liguilla; en el Azteca, remontando dos goles y provocando la salida en ese momento de Fernando Ortiz del banquillo. Ahora ambas instituciones viven dos presentes muy diferentes a lo que se presupuestaba tras esa noche en Santa Úrsula.
Yo no sé si le ganarán al Atlas, lo que sí sé y es lo más probable que suceda, es que volvamos a ver a unas Chivas que no clasifiquen a la Liguilla, que vayan dando pena en el torneo regular y que no pueda competir contra los equipos que tienen más poder de inversión y, por ende, los planteles más dominantes en la época reciente. Porque ese aire, parecía que se los estaban devolviendo el DT serbio. Una lástima. Gracias y que Dios los bendiga.
