A pesar de tener pocos minutos, Jordi Cortizo dejó buenas sensaciones en su debut con la Selección Mexicana. Pidió la pelota, buscó ser vertical cuando la tenía y se arriesgó en el pase siempre para adelante buscando mayor profundidad y ritmo, para que México pudiera alcanzar el empate en un partido demasiado incómodo, gris y rocoso ante Australia.

El futbolista de Rayados de Monterrey fue un gran revulsivo, a pesar de solo poder disputar 15 minutos, ofreció mayor juego por dentro, calidad a la posesión y agresividad en las fases ofensivas. Es un futbolista con ritmo, inteligente, que sabe moverse en espacios reducidos y cuenta con una buena pegada.

El ‘Jimmy’ Lozano vio su desempeño con La Pandilla y lo llevó a la selección pensando que podía ser solución en momentos de necesidad, y así fue. Y eso es positivo, porque el ‘Tri’, y se da algo carece, son de futbolistas de buen trato de balón en el último tercio para poner un pase de gol o ellos mismos mandarla a la red.

Cortizo tiene mucho mérito estar en donde está, por donde tiene que competir para ganarse un llamado a la Selección Mexicana. Rayados es un club monetariamente poderoso, que ficha lo que le da gana y que en su mayoría suelen ser jugadores extranjeros de nivel y renombre internacional.

Por lo que él, siendo un chico que se hizo desde abajo, que le costó hacerse notar en el fútbol mexicano, y que lo hizo de gran manera en un club humilde como el Puebla, es para admirar y aplaudir.

Además, actualmente está siendo un jugador indiscutible para el ‘Tano’ Ortiz y entre toda la lista de extranjeros en la parcela ofensiva de La Pandilla, está mostrando la calidad suficiente para tener un puesto en la alineación titular.

Por lo que no me extrañaría que ante Uzbekistán fuera titular por delante de otros que no terminan por dar el ancho o que su tiempo ya pasó. Cortizo, ante rivales que se encierran mucho te puede ofrecer soluciones; gol, último pase, regate en corto y movilidad. Situaciones que hicieron falta contra los australianos, sobre todo en el primer tiempo.  

Jordi Cortizo es el ejemplo a seguir para los jóvenes futbolistas. No importa de donde se viene, ni donde estas, ni hacia dónde vas, sino cómo llegas ahí. Cortizo lo ha hecho con trabajo, capacidad y paciencia, porque, a pesar de que apenas está explotando a sus 27 años, logró mantenerse estoico y cumplir su sueño. Ahora solo le falta lo más difícil: la consistencia. Gracias y que Dios los bendiga.