El Chelsea va a tener muchos inconvenientes esta temporada. Esperados ya debido al fair play financiero y al gasto desorbitado en los últimos mercados, Pochettino tendrá que hacer malabares para construir una plantilla competitiva. Si bien, Ante el West Ham no jugaron un mal partido – por lo menos para no perderlo y sobre todo en el primer tiempo – no les alcanzó debido a que no cuentan con un jugador que por sí solo te gane un encuentro, y atrás demostraron ser muy blanditos y nada contundentes.

En momentos de necesidad, sólo hay un camino: confiar en los jóvenes. Jugadores con cierto potencial, con cualidades interesantes a desarrollar, pero que en el día a día, está por ver si pueden con la presión de ganar cada fin de semana.

No hay de otra, y ese es el problema. Porque entre lesiones, niveles mediocres de otros, y que el club quiere sacar mercancía averiada – como Lukaku – pues al DT argentino solo le queda fiarse de lo que hay, y lo que hay son jugadores de talento, pero que dejan dudas al nivel élite qué exige el Chelsea como entidad.

Sin embargo, el entrenador argentino es el indicado. Hay sentido de acuerdo a las necesidades del club y es sabido que Pochettino ha dado mejores resultados manejando futbolistas con potencial a desarrollarse, qué con super cracks inentrenables.

Los Blues solo han podido sacar un punto de seis posibles en este inicio de temporada. Normal ante un proyecto con nuevo entrenador, cambios en plantilla y un régimen diferente en la dirigencia a la hora de tomar decisiones.

No todo está perdido. Hay bases con las que se pueden seguir trabajando, la temporada es muy larga y la dinámica puede variar con el pasar de los partidos. Si logran solidez atrás, pegada arriba y alguien que le ayude a Enzo Fernández para gestionar el fútbol de los de Stamford Bridge, la cosa va a mejorar sin duda.

La primera parte fue esperanzadora ante el West Ham. Control, posesión, ocasiones, sometimiento al rival, recuperación alta y finalización de jugadas. Si ese nivel lo mantienen por más tiempo, combinada con las situaciones previamente mencionadas, este Chelsea puede sorprender a más de uno. Más cuando no tendrá partidos a media semana y mayoritariamente tendrá días corridos para trabajar.

Pero es más fácil decirlo qué hacerlo. Para llegar a ese escenario este Chelsea deberá hacer muchas cosas bien como colectivo porque individualmente tiene poco de donde agarrarse. Ante los ‘Hammers’ fue un claro ejemplo. Por lo que de momento están en problemas. Pero las cosas para mejorar, a veces deben empeorar. No los descartemos. Gracias y que Dios los bendiga.