
En la vida es vital, siempre, encontrar el punto medio de las cosas. Entender que no todo es blanco o negro y que, en los matices, podremos ser capaces de concluir por qué pasan las cosas y que podemos hacer para mejorar en todo momento. Es lo que se debe buscar en la Selección Mexicana en esta Copa Oro, tanto de los que juegan, como los que analizan.
Es evidente que la victoria de 4-0 contra Honduras es positiva – tomando en cuenta de donde se venía – pero siendo plenamente conscientes de que el rival fue muy permisivo, no cuenta tampoco con su mejor cuadro posible y que la diferencia entre uno y otro equipo es obvia.
Pero México tuvo sus virtudes para disminuir a Honduras y evitar cualquier sorpresa. Es una combinación. Jaime Lozano, como pasa regularmente con un cambio de técnico, provocó una mejora. Los jugadores mostraron una buena actitud y tuvieron mucha intensidad a la hora de disputar cada pelota.
Generaron muchas ocasiones, marcaron cuatro goles, los cuales pudieron ser más y prácticamente no concedieron nada a un equipo que no tenía tampoco mucho de donde agarrarse para competir más allá. Le ganaron a un rival al que le tenían que ganar, lo hicieron con una diferencia amplia y sin pasar dramas en el camino. Tampoco podemos pedir más que esto.
La Copa Oro no será un parámetro para medir o no la influencia futbolística de Jaime Lozano. Los rivales son en general muy limitados y los que podrían ser una buena medida, como Canadá y Estados Unidos, dejaron a sus Pulisic, Davies, Reyna y compañía en casa. Por lo que, en estas condiciones, el ‘Jimmy’ tendrá que seguir ganando tiempo para trabajar con el menor ruido posible.
Eso lo tenemos todos claros. Entonces, una vez visto el punto medio, ya caer en exageraciones, por lo que dicen o dejan de decir los demás, entra dentro de los complejos que pueda tener cada uno de lo que entiende o lo que quiere entender. Por un lado, tenemos a los que dicen que no hay mérito en la victoria, y por el otro, los que se vuelven locos por meterle cuatro a Honduras C.
Hay que entender en donde se está parado, para, a partir de ahí, hacer un análisis de la realidad. Después de la goleada contra USA, esto es lo que tiene que hacer México en este torneo. Ganar, golear y si se puede gustar, contra selecciones disminuidas en todos los sentidos.
Aquí no se puede jugar contra Alemania, Brasil, Italia, España, Francia, Argentina, Bélgica, Inglaterra, Croacia o Uruguay. Por lo que, si en cada victoria que vaya sacando México vamos a repetir como discos rayados ese discurso, mejor no vean el certamen.
Es lo que hay, es donde jugamos y contra los rivales con los que usualmente convivimos. Por lo que, no hay que hacer dramas cuando México hace lo que tiene que hacer, porque en la televisora de enfrente hacen fiesta o demeritan todo. Recuerden, el punto medio de las cosas, es lo que generará un buen análisis y no estar confundiendo a la gente.
Igualmente, y sobre todo en los protagonistas. No pensar que con esta victoria ya están para competirle al que sea y que van a ganar en una pierna esta competición. Ahora que ya están más cómodos con Lozano, deberán ir paso a paso, sin confiarse para sacar los resultados con esta misma holgura para alcanzar la Copa Oro y que exista el menor ruido posible. Así es, y así tiene que ser. Los extremos son malos, en todo, pero, la Selección vive permanentemente en ellos, y se ve reflejado en las dos partes. Gracias y que Dios los bendiga.
