
Hay muchas pruebas y pocas dudas en esto. Chivas es un mejor proyecto deportivo que el Club América.
Tiene una estructura clara, se sabe quiénes son los encargados en cada puesto importante y en solo seis meses, con la dupla Hierro – Paunovic – lograron llegar a una final, donde no se instalaban hace seis años.
No por una cuestión de suerte. Clasificaron directo a la Liguilla, eliminaron a sus máximos rivales y tuvieron el título en la mano durante varios minutos.
Y tras el fracaso de caer contra Tigres, parece que ya tienen amarrado al centro delantero por el que tanto aclamaban durante la temporada. Alan Pulido está al caer, y son cuestión de horas para que se haga oficial.
Muy diferente a la situación del América. Que perdió de forma humillante con Chivas, no ha conseguido cerrar a un entrenador después de 19 días de aquel fatídico episodio, ni tampoco hay nada claro qué jugadores quieren para reforzar la plantilla de cara a la siguiente temporada. Un desastre total.
Creo que las diferencias son claras. Chivas está afianzando un proyecto, ya busca mejorar su equipo con las piezas necesarias y su técnico cuenta con un apoyo total de su directiva que, desde un principio, a pesar de no conocer el entorno – que parecen ya más cuentos chinos – sabían qué perfil querían y el mensaje a mandar a los futbolistas para motivarlos.
Mientras América suma casi cinco años sin un título, desde la salida de Miguel Herrera en 2020 no ha tenido un plan B para el banquillo – porque lo de Santiago Solari fue más un tema de chiripon – y parece que el club a perdido glamour porque varios técnicos han rechazado el cargo, por algo será.
Es obvio que en la directiva azulcrema han sido incompetentes. No han tenido la capacidad de negociar con los técnicos mostrándoles un proyecto importante, y también para intentar cerrar jugadores y competir con las potencias del norte.
Evidentemente estas cuestiones se notan desde hace algún tiempo y es muy difícil que un entrenador de categoría, trayectoria y con palmarés, quiera ir a un club que paga poco, invierte poco en su plantilla – o mal muchas veces – y que además no te garantiza la permanencia por lo de la famosa exigencia.
Como que algo no cuadra en ese discurso. Si quieres resultados cada seis meses, tienes que darles herramientas a los entrenadores para ganar cada seis meses. Lo demás pues son cuentos chinos y palabrerías.
Es imposible competir por títulos si alguien como Santiago Baños, impone jugadores, ficha a los de su cuerda y no ataja las necesidades de la plantilla. Como la de los laterales que al Tano Ortiz nunca se le cumplieron. Así es muy difícil que este banquillo sea atractivo para entrenadores de alto perfil, inclusive dentro del universo Liga MX.
Todo mal en el América. Sin técnico, fichajes nada claros de cara al torneo y una directiva que no sabe qué proyecto deportivo quiere porque el encargado de ese tema, no sabe por dónde le da el aire desde que se marchó el ‘Piojo’ Herrera. Muy distinto a Guadalajara. Quién lo iba a decir hace unos 4 años. Gracias, y que Dios los bendiga.
