Karim Benzema se va como una leyenda del Real Madrid. No hay dudas de ello. Tampoco estoy descubriendo el mundo, pero se tenía que decir, y se dijo. Merecido se lo tiene. Llegó como un niño tímido de pocas palabras y un rendimiento dudoso que lo tenía en la línea de salida a cada rato, y se va como un crack indiscutible, un capitán muy querido y un futbolista amado por la afición.

No es para menos. Benzema si algo tuvo en el Madrid es que se adaptó a cada momento del club, supo cuál era su rol en la plantilla y casi nunca dijo una palabra más alta que la otra. Supo vivir con el maridaje que llegó a tener con Gonzalo Higuain, ganando la partida al argentino.

Después entendió que tenía que ser un buen acompañante para Cristiano Ronaldo, y finalmente no le pesó la presión de ser el finalizador y el que tenía que llevar la responsabilidad goleadora del mismo.

Ha sido un gran jugador de equipo. Bien valorado por su presidente, por sus entrenadores y sus compañeros. Tuvo sus temporadas de vacas flacas con el gol, pero siempre encajó bien la crítica y su rendimiento – aunque a modo individual se viera afectado – iba bien enfocado a que el colectivo brillara.

Pocos como Karim Benzema; juego de espaldas, movilidad, interpretación de los espacios, remate y presencia de área. Fue el delantero ideal para lo que quería jugar el Real Madrid y se adapta a cualquier contexto, compañeros de viaje y sabía cómo aparecer ante cualquier tipo de rival.

A Benzema ya no lo podemos tratar como un cualquiera. Es uno de los mejores delanteros de la historia – por lo menos así lo veo yo – y alguien que deja una huella imborrable en el madridismo, no solo por su longevidad, sino porque cuando le tocó ser el mandamás de la ofensiva blanca, siempre puso su granito de arena.

Karim Benzema se marcha del Real Madrid siendo el segundo máximo goleador del club con 353 goles, el cuarto máximo de la Champions League y de La Liga Española, y con 25 títulos ganados con la camiseta del cuadro merengue.

Es un grande. Yo no comparto los absurdos debates que dicen que no se le puede considerar entre los mejores delanteros de la historia, porque no era un gran goleador, viendo los números, los hechos y los diversos roles a los que siempre se tuvo que adaptar por diferentes razones. Todos ellos haciéndolos de buena manera.

El Real Madrid tendrá que cambiar su planificación deportiva. Sin Benzema, estará obligado a buscar un ‘9’ de garantías, olvidarse de viejos deseos y entender que a veces no siempre puedes tener lo que quieres porque las circunstancias cambian en todo momento.

Esta oferta se la ha ganado el atacante francés. Ya lo ha hecho todo en el viejo continente con el club de sus sueños y ahora, después de una temporada complicada, prefiere los billetes de Arabia para cerrar su carrera con un buen colchón económico. 200 millones de euros en dos temporadas, difícil decirles que no. 

Adiós, Benzema. Un grande de este juego que muy pocos supieron valorar, y que, a pesar de tener los hechos en mano, siguen negando la mayor: que eres uno de los mejores de la historia, no solo por tus goles, sino porque hacías de todo, y todo, lo hacías bien. Todo por no sé qué cosas de que hay mejores que tú. Comienza una nueva era en la ‘Casa Blanca’, y las mismas, siempre tienen un inicio complicado, veremos.