
Vamos al grano, evidentemente no. Fernando Ortiz hizo lo que cualquier profesional, interesado y ocupado por su futuro haría: cerró el mejor trato posible para sus intereses y su todavía imberbe carrera como entrenador. Firmó por los Rayados de Monterrey. Un club que mostró interés en tener sus servicios y le presentó un proyecto deportivo atractivo en donde al parecer, tendrá poder en la elección del personal y girará todo en torno a su idea de juego.
Todo lo contrario, al Club América, que vive permanentemente en la contradicción. Si tanto lo querían mantener en el banquillo, lo hubieran renovado desde antes de la Liguilla garantizando que se quedaría pasara lo que pasara sin importar resultado final contra las Chivas.
Le jugaron largas, le dijeron que iban a ver que pasaban en la fiesta grande y, partir de ahí, lo evaluarían para ver si había viabilidad en su proyecto deportivo. Después, y con el fracaso fresco tras caer ante Chivas, el Tano anunció su salida, la directiva le rogó para que se quedara y ante su negativa, lo tiraron a los leones de la prensa pintándose como un traidor y pesetero.
Todo mal por parte de Santiago Baños y sus lacayos. Si ya sabías que tu hombre de confianza iba a ser Ortiz; que provocó que la afición volviera al Azteca, implantó un estilo de juego atractivo, contaba con una buena gestión de vestuario y se veía camino recorrido en el proceso deportivo, no había sentido a esperar hasta el final de la competencia.
El Tano vio esto cómo una falta de seriedad por parte del América y se fue a un sitio en donde se ve que lo valoran. Contará con una base de plantilla con talento, libertad para hacer los fichajes que le vengan en gana y tendrá el apoyo y paciencia necesaria para construir y crear un ciclo ganador en La Pandilla.
Por lo que, no veo traición ninguna. Insisto, Ortiz hizo lo cualquier profesional, al no tener garantía de nada en su trabajo, haría, que es salir a buscar la mejor opción posible y encontró en ello, un oasis abundante en el desierto. Porque tendrá un buen sueldo, además de ciertos beneficios laborales ya comentados.
Esto solo habla de lo mal que está gestionado el club de Coapa; sin entrenador – no tienen ni idea del perfil que buscan – sin anuncio de fichajes, no están definidas las salidas y parece que el duelo, Emilio Azcárraga, está más interesado y ocupado en otras cosas.
Los encargados del área deportiva no tienen ni idea a donde moverse y es claro que hace un año y medio, Ortiz cayó del cielo porque durante ese tiempo, les evitó el tener que tomar ciertas decisiones, que ahora ante su marcha, se han acelerado.
La cosa va muy lenta y todo parece indicar que iniciarán con un interino la pretemporada. Todavía no hay refuerzos confirmados de manera oficial y el fantasma de la eliminación a manos de las Chivas sigue pululando por ahí. El panorama no se ve muy diferente y, por lo tanto, no pinta nada bien para el Apertura 2023.
Como ya lo dijo Albert Einstein, la locura es hacer las mismas cosas una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Por lo que, si en el América siguen con estos manejos, nada va a cambiar. Más que nunca entiendo la decisión del Tano Ortiz.
