
Este campeonato de Tigres fue el más sorpresivo e inesperado de los 5 que ha conseguido la dinastía de Gignac y compañía. A pesar de seguir siendo un plantel muy potente en cuanto a cantidad y calidad, su temporada regular fue muy decepcionante.
Pasaron tres técnicos diferentes por el banquillo – por diversas razones – perdieron puntos ante rivales muy inferiores a ellos, y varios de sus futbolistas denotaron un bajón de nivel importante en su rendimiento.
Tanto así, que se llegó a hablar sobre ellos como los ‘viejitos’. Con un punto de razón y con suficientes argumentos para señalarlo.
Yo fui el primero en apoyar esta teoría, y sigo en las mismas. Tigres tiene y debe de rejuvenecer su núcleo duro de plantilla.
Hay jugadores que en días grandes de Liguilla todavía cuentan con un truco más bajo la manga, pero que en el día a día ya se está viendo que son insuficientes para ofrecer espectáculo semanalmente.
Por supuesto que el formato permite tapar todos estos inconvenientes, pero a la larga, dentro de no mucho de hecho, esto le puede terminar por explotar en la cara a los de Nuevo León.
Tampoco se debe de decir que este es un título que tapa problemas. Tigres si algo ha hecho siempre es salir al mercado, permanentemente mejorar su plantilla y contratar a jugadores de rendimiento inmediato que hagan la diferencia desde el día uno.
El problema es que esos jugadores – hasta antes de esta Liguilla – no habían respondido y se seguía tirando con Gignac, Nahuel, Pizarro, Carioca y compañía. Que, por cierto, dieron un partido excelente contra las Chivas, cada en su rol sobre el campo.
Pero ahora apareció Córdova. Defenestrado en el América y hasta en la Selección, puso al equipo a sus espaldas y marcó en casi todos los duelos de la fase decisiva, Diego Reyes se mandó una gran final y hasta Gorriarán rindió como lateral derecho. Honor al señor Siboldi.
Insisto, y creo que son cosas compatibles: Tigres como club ha hecho su chamba de mejorar siempre a su equipo, pero es un hecho que siguen dependiendo de algunos veteranos para sacar las cosas adelante – normal por otro lado – pero eso, tarde o temprano, tiene fecha de caducidad.
Ya dependerá de que tan buenos sean encontrando a la sabia nueva que tome esos roles que no es cualquier cosa de hacer. Por el momento, y con el cortoplacismo con el que se mueven las cosas en la Liga MX, en Tigres solo son viejos los cerros. Sino pregúntenle a Gignac, que tiene dos años más de contrato.
Dato del día: André – Pierre Gignac, con su gol de penal ante las Chivas en la final de la Liga MX del Clausura 2023, se convirtió en el tercer máximo rompe redes de las fases finales en el fútbol mexicano con 31 dianas, dejando por el camino a Alberto Garcia Aspe con 28, y solo por debajo de Jose Saturnino Cardozo que tiene 43 y de Jared Borgetti que atesora 40 goles.
