El América quedó justamente eliminado. Las Águilas propusieron un partido sin la pelota, encerrado en su campo y sin ninguna amenaza al contragolpe a falta de media hora y con 8 jugadores defensivos nominales, y el pecado llevó a la penitencia, cuando en toda la temporada, han demostrado que no saben defender sin el balón y sufren cuando tiene que aguantar. 

Tras la expulsión de Fidalgo, al Tano Ortiz se le notó la inexperiencia de la Liguilla y metió a todos los defensas disponibles y cortó la posibilidad de amenazar al contragolpe. Algo incomprensible en un juego de estas características.

La jugada del español condicionó sin duda, pero el mensaje del entrenador de miedo, nervios y de poca convicción, impregnó a sus dirigidos y armó de valor a unas Chivas qué se fueron con todo al frente.

Al final, aunque el tener uno menos compromete el accionar de un equipo, con los mecanismos correctos, se puede gestionar, manejar y defender de manera diferente ese resultado. 

Sacar a Henry qué estaba fundido, meter a Viñas a que aguantara el balón, darle salida a Zendejas qué estaba jugando mal y meter a Brian Rodríguez para tener amenaza a la contra, era un plan con sentido y mantenías el mensaje de no renunciar a atacar o meter miedo con el juego en largo. 

Pero yo no soy entrenador y no pretendo saber más que Ortiz, por algo tomó esa decisión, creyó que esa era la mejor forma de competir y sacar la eliminatoria, pero visto lo que faltaba, y que ya habíamos tenido pruebas en el torneo qué ese plan no resultaba del todo bien, ya se podía intuir qué la cosa no iba a buen puerto. 

Fue un justo castigo para el América. Dos horribles partidos en el Azteca, proponer algo a lo que no estás acostumbrado y que defensivamente fuiste una verbena, son síntomas de que era muy difícil aspirar a un nuevo título, más cuando lo hemos dicho que este equipo no estaba tan redondo ni pleno como el certamen pasado. 

Si bien Chivas tampoco hizo un partido brillante, se jugó generalmente al ritmo que le convenía; qué no pasará nada, conseguir gol pronto y llegar al segundo tiempo con vida. Todo se le fue dando y aprovecharon esas señales que el fútbol te va poniendo y son justos finalistas. 

El América necesitará más cosas que solamente la renuncia del Tano Ortiz – más que digna y demuestra el pedazo de profesional qué es – y la salida y llegada de ciertos jugadores. 

Requiere de una limpia desde la base y entender que el proyecto de Santiago Baños ya no funciona y que, tras 5 años, con los resultados vistos, hace falta sabiduría nueva. 

El pecado llevó a la penitencia, y fue un error grave el de Fidalgo, qué fue el que más condicionó, pero como dijo Félix Fernández Christlieb haciendo referencia a la historia del error que condenó a Moacyr Barbosa en la final del Mundial de 1950 en el famoso Maracanazo: “Los errores son evidentes, groseros, vergonzosos, pero no imperdonables. Nadie tiene el derecho de no perdonar un error, simplemente porque nadie más tuvo la posibilidad de estar ahí en ese momento y, por lo tanto, nadie puede asegurar que no habría cometido ese error o uno peor».

El América, Álvaro Fidalgo y el americanismo volverán, y probablemente más fuertes, pero se tiene que tener una planificación con sentido, hacer un proyecto con lógica y en base a eso tomar decisiones. Disfruten por ahora, antis, disfruten. Gracias, y que Dios los bendiga. 

Dato del día: El América ha disputado un total de 25 semifinales en Liguilla, contando la que perdió con Chivas, en donde solo avanzó a la final en 9 ocasiones, ganando 5.