El Real Madrid está haciendo una basura de Liga. Teniéndola prácticamente perdida en abril, a casi 15 puntos de distancia de un mediocre Barcelona y sin ningún tipo de motivación para el día a día, es indudable qué los blancos han dejado mucho a deber. En especial, por como la inició, qué barrió al Barca en el clásico de octubre y parecía que podía ganarla en una sola pierna.

Sin lugar a dudas el principal responsable es Florentino Pérez. Sabiendo mejor que nadie las necesidades qué tenía esta plantilla del Real Madrid, en dos ocasiones no salió al mercado a cubrirlas y prefirió vivir bajo un discurso presidencialista, justificándose con los éxitos del año pasado: si con este equipo y sus deficiencias ganamos lo que ganamos, ¿porque esta temporada debería ser diferente?

Fue negligente. El equipo ya mostraba defectos la temporada pasada y problemas futbolísticos. Ganó la Liga por un amplio margen porque el Barcelona no la compareció, en Champions fue superado en la mayoría de eliminatorias, y se notaban carencias en el juego cuando no estaba Benzema en el campo.

Además de la salida de leyendas del equipo, el haber fichado a un técnico que a estas alturas de su vida deportiva es mediocre y mantener en el plantel a futbolistas qué en el mejor de los casos son suplentes y, otros, qué ni para entrenar servían.

Sin embargo, y como ya lo hemos comentado, el Madrid ganó porque el milagro fue Benzema. El francés con sus casi 60 goles producidos fue el que mantuvo a los merengues en ese plano competitivo y pudo enmascarar todos estos problemas.

Pero no todos los días hay milagros y es evidente que la pobre temporada de Benzema evidencia todos estos temas; el no fichar a un 9 suplente, el no sacar del equipo a varios jugadores que ni te ayudan en las careadas, ni tampoco tener otro futbolista de banda productivo como Vinicius y, no contar con laterales aptos en tu plantilla.

Todo esto se define como una pésima planificación. A sabiendas de los problemas de tu equipo, los ignoraste, no cumpliste con las peticiones del entrenador – qué generalmente pinta poco y se entiende porque los resultados respaldan al presidente – y, además, a pesar de ello, de manera sorprendente has estado, aun con la poca inversión, en muy buena posición para seguir ganando con regularidad.

El mejor ejemplo es esta temporada. Aun y con todos los problemas estructurales en el equipo, del mal año en Liga y que ha habido momentos críticos, el Real Madrid puede ganar el doblete: ya está en la final de Copa del Rey pegándole un baño al propio Barcelona, y en cuartos de Champions League con posibilidades reales de volverla a ganar; porque es el campeón, es mejor equipo que el Chelsea y es la competición qué domina.

Es obvio que hay otros temas además de la planificación del equipo, qué se han comentado por activa y por pasiva, pero al final del día, unas son más síntomas y consecuencias, porque la última palabra la tiene Florentino Pérez, aun así, y sería de necios negarlo, ha tenido más buenas, qué malas. Gracias, y que Dios los bendiga.