
Lo admito, me equivoqué con Óscar Jiménez. Pensé – de manera equivocada – a principio de temporada, que con un arquero de su nivel – siempre y cuando el equipo funcionara en términos generales – se podía aspirar a ganar el título de la Liga MX. Lamentablemente sus malas actuaciones le han costado partidos al Club América y a día de hoy es más un lastre con el que carga el equipo, que alguien que te puede ayudar en un momento determinado a ganar partidos.
El empate ante el Atlas es responsabilidad de él. Los dos goles – donde claramente pudo hacer más – se los come y prácticamente le permite a los Rojinegros sacar un empate en un encuentro en donde parecía, por lo menos en el trámite de la primera mitad, que podía terminar en goleada porque el América en esos 45 minutos había sido muy superior.
Jiménez ya no puede ser más el portero titular del equipo. Te condiciona muchos partidos y empieza a ser esta clase de arquero que genera mucha desconfianza en sus compañeros. Con esos dos tantos marcados por Lozano, está dejando la sensación de que cualquier tiro va a ir para dentro y eso está poniendo en un estrés constante a un América que está siendo más vulnerable y débil en defensa que en torneo pasados.
Tiene buenas cualidades. Es un portero de nivel de primera división, pero quizás no para el América. En tiempos pasados se vio que es un buen suplente, alguien que te puede cubrir de manera momentánea la baja de tu cancerbero titular, pero que estamos viendo que no puede con la presión de tener que atajar todas las semanas en esa portería.
Obviamente el América no está tan bien como la temporada pasada. Le generan más ocasiones, le llegan más fácilmente al área y en muchos encuentros ha estado en el alambre porque los resultados generalmente con los que gana suelen ser muy cortos. Pero en esos momentos – porque para eso están – tu portero es el que te tiene que dar esa confianza de que te va a sostener cuando eres sometido y dominado por el rival.
Ante el Atlas, insisto, el América hizo una gran primera parte. Finalizó jugadas, llegó al área de forma variada y marcó dos goles, dejando la impresión de que pudo haber anotado alguno más. Demostrando que sabe a lo que juega, que tiene un once titular definido y que hoy por hoy atesora probablemente al delantero en mejor estado de forma como lo es Henry Martin.
Pero todo esto se va al traste cuando tu portero no ataja lo que tiene que atajar y te pone ya en un escenario de necesidad máxima para tener que ir a la desesperada a buscar otro gol. Porque a diferencia de otros compromisos, el Atlas no lo sometió tanto como otros equipos en fechas pasadas. Además de que no se le marcó un penal a Las Águilas tras un duro golpe de Camilo Vargas a Israel Reyes.
Yo siempre lo he dicho, el América de medio campo hacia al frente no me preocupa. Porque tiene variantes, tiene amplitud de plantilla en esa zona y el talento suficiente como para ganarle a cualquiera. No por nada es la mejor ofensiva del torneo y cuenta con el goleador de la competición.
Pero atrás está rozando el desastre porque concede más, su portero no le garantiza la seguridad necesaria y hay futbolistas que no están pasando por su mejor nivel.
Eso sin contar que ha tenido un calendario a modo, no se ha enfrentado casi con rivales de la parte alta de la tabla y que ante estos equipos – donde no creo que ni les alcance para estar en repechaje – ha dejado dudas en momentos de esos encuentros. Por lo que sí, es verdad, el Ame está invicto, es la mejor ofensiva, tiene al goleador del torneo, pero todavía no se ha enfrentado a la parte complicada del campeonato.
Por lo que, ahí quiero ver a este equipo.
Lo que sí es un hecho es que quiero ver a Malagón. A ver como lo hace y empezar hacer una comparativa con un Jiménez que lo siento, pero no hay otra manera de decirlo, está siendo anticompetitivo para el América. A partir de ahí podemos entender porque Las Águilas han sacado los puntos que tiene – debería tener más – y se ha dejado unidades contra esta clase de rivales.
