En términos generales Argentina mereció más que Francia. Durante 70 minutos la escuadra de Lionel Scaloni superó a la de Didier Deschamps y un exceso de confianza y una actuación de leyenda de Kylian Mbappé, llevó el encuentro otra vez a la zona de drama de los penales. Pero la albiceleste en términos generales fue mejor que la escuadra europea. Básicamente porque se jugó casi siempre a lo que proponían los sudamericanos.
Argentina concedió muy pocas ocasiones, generó situaciones importantes – especialmente al contragolpe – como en todo el mundial, dicho sea de paso, y supo cómo anular a las figuras de arriba de Francia, hasta que Mbappé salió de su letargo y se puso a jugar y fue cuando marcó sus tres tantos que le dieron mucha vida a los galos. Además, fueron lo suficientemente inteligentes los muchachos de Scaloni para soportar sus malos momentos en los partidos, que sin duda los tuvieron.
Aquí tenemos que resaltar a varios jugadores argentinos; Di María como siempre colosal. Es un futbolista que irradia grandeza por todo su ser y en esta clase de encuentros saca la mejor versión de sí mismo, a pesar de que previo a ellos no goce de continuidad, brillantez ni confianza. Enzo Fernández, que desde que entró al once no volvió a salir, porque si algo demostró fue personalidad, quite en la mitad del campo y creatividad para poner buenos pases y romper líneas del rival. Y finalmente Messi. Que apareció con jugadas de valor gol siempre a pesar de que no tenía mucha continuidad en el juego.
Por su parte Francia tuvo mucha responsabilidad en el buen hacer de Argentina. Sus figuras ofensivas – con excepción de Mbappé – mostraron su peor cara en el partido más relevante, no encontró casi nunca el juego como para superar con claridad a la albiceleste y solamente cuando Donatello se dispuso a aparecer, fue cuando los de Deschamps les metieron el miedo en el cuerpo a los argentinos.
Aquí evidentemente hay que destacar a Mbappé. Tres goles en una final de copa del mundo, y meter tu penal en la tanda decisiva del encuentro, habla de un futbolista que está hecho para este torneo, es un talento descomunal y atesora el tiempo suficiente como para convertirse en el mejor jugador en la historia de los mundiales y quizás de la historia de este deporte en general, con la atenuante de que tendrá que ser más destacado a nivel de clubes. Después Upamecano. Por su tiempismo, como defendió hacia adelante, el área y siempre salvó en las últimas instancias ante los arrimos de Argentina.
Dicho lo anterior, no voy a hacer un queda bien ni pondré la otra mejilla. Por momentos puntuales pero muy trascendentales, el arbitraje, no sé si con intención o no, fue empujando a Argentina con penales dudosos y con ciertas marcaciones que levantaron y levantan la sospecha. No estoy diciendo que ganó solo por eso, pero así como se mataba a cierto equipo con el tema de la Champions League, aquí, esos mismos aficionados tóxicos, tienen y deben hacer valer también esta crítica y teorías.
Pero más allá de eso, Argentina supo reponerse del mazazo inicial ante Arabia. Ahí hay que darle mérito a Scaloni. No le tembló la mano para sacar a ciertos jugadores, modificar el sistema y la intención de juego, e hizo de su selección un conjunto sólido, ordenado, muy disciplinado y que sabía a lo que jugar en cada momento. Y, independientemente del nivel de la mayoría de sus rivales y del arbitraje que si llegó, por lo menos para mí, a rayar en lo grotesco, encontró las formas para vencer a quien le iban poniendo en el camino.
A Francia también hay que resaltar y ponerla en valor. Jugar dos finales seguidas de copa del mundo y llevar el partido hasta la tanda de penales después de lidiar con innumerables bajas previo y durante el torneo, es algo que solo habla de los inmensos recursos que tiene este país y que sin duda es potencia. Por lo que no dudo que puedan jugar una tercera final consecutiva como ya lo hizo Brasil en 1994, 1998 y 2002.
Y antes de que se me olvide, ¿Es Messi con esto ya el mejor jugador de la historia? Yo creo que el debate sigue abierto. Ya que otros futbolistas también lo ganaron, hasta 3 veces como Pelé, y con sus clubes también fueron relevantes, entendiendo el momento y poniendo en perspectiva las particularidades que habían en sus respectivas épocas. Por lo que, para mí, ha sido el mejor que he visto en su prime, que es donde se debe evaluar a los futbolistas, cuando están en su mejor momento, cosa que ya pensaba desde antes de que ganara el mundial. Respeto a los que piensen que es el mejor, pero creo que hay otros jugadores que han tenido una carrera más rica y han rendido en otros ecosistemas.
Lo que es indudable es que este ha sido el único mundial de Lionel Messi en donde realmente marcó la diferencia con Argentina. No solo por el resultado final, sino porque insisto y recalco, en cada encuentro dejó una o varias acciones de gol, aunque no llegaba a tener demasiadas apariciones en el juego. Pero ha sido su mundial y no se puede negar que así pone broche de oro a una carrera mágica, inigualable de absoluta leyenda de este juego. Pero la ‘mancha’ de la duda, sospecha y el arbitraje va a estar ahí. Y se podrá comentar, aunque a los tóxicos del enano les moleste.

