Por José David García.

Inclusive hasta en un día gris, un equipo que está bien y de buenas es capaz de pasar de un posible 2-0 en 35 minutos, a ir ganando el juego a falta de media hora con un contundente 1-4 como el Barcelona en Turquía.

Sí, es cierto que el primer tiempo fue gris, sin mucha imaginación ofensiva y en dónde la ausencia de Rapinha se notó. 

Pero tras el gol anulado – polémico – al Galatasaray, el Barca renació: encontró el empate con un poco de fortuna previo al medio tiempo y, en el complemento, resolvió el partido en 8 minutos con un Lamine Yamal inspirado. 

Le sobraron por lo menos 30 minutos de juego al partido y fue un tiro al blanco por parte de los chicos de Hansi Flick con unos tiros entregados y sin ánimos de seguir jugando. 

La pregunta aquí es ver quién puede parar a este Barca. Es un equipo común hambre insaciable, con una finura de cara a puerta increíble y en dónde los errores defensivos cada vez castigan menos porque ya no hay tanto en cantidad y, con la efectividad que tiene arriba poco está importando.

A pesar de las ausencias, este equipo culé siempre encuentra la manera de resolver. 

No está Rapinha, Lamine con un par de acciones inclina la balanza. Olmo no está en sus mejores días, Fermín siempre aparece en el área. Gordon y Adeyemi también marcan. Es un equipo que está bien y de buenas. 

Hay que verlos contra algún equipo potente y ya llegarán PSG, Madrid y compañía, pero de momento todo son buenas noticias en el mundo del Barcelona y Hansi Flick. Gracias y hasta la próxima.