Por José David García.

A Lionel Messi le bastó y le sobraron un par de acciones para dejar a Cruz Azul en la lona. 

Inclusive, le regaló una asistencia increíble a Luis Suárez que después el uruguayo no pudo aprovechar al final de la primera parte.

A La Máquina le faltaron recursos colectivos e individuales para imponerse a un Inter de Miami que en fase defensiva juega con dos menos porque Suárez y Messi la de correr para atrás no se la saben mucho.

Cruz Azul solo tuvo ciertas respuestas desde el disparo de media distancia. Ahí los de Huiqui encontraron algunas ocasiones pero nunca desde el pase, el toque en corto y el fútbol asociativo.

Ni siquiera los cambios desde el banquillo para el segundo tiempo lograron tener algún efecto de reacción y varios futbolistas dejaron mucho que desear como Paradela, Palavecino o Ibáñez.

El Inter aprovechó la jerarquía individual que atesora en su plantilla a pesar de que físicamente muchos de esos jugadores han venido a menos y liquidaron la historia al minuto 70.

Poco más se puede hablar del partido donde Cruz Azul dejó que desear y literalmente un Messi de 39 años con el bastón en la mano los borró del campo sin hacer un gran esfuerzo. 

Adiós a la Campeones Cup y a preocuparse por la Liga que son los actuales campeones. Gracias y hasta la próxima