Por José David García.

El Real Madrid jugó un partido tétrico. El peor de la temporada hasta el momento pero que le alcanzó para sumar puntos en su debut de Champions, donde pudo haber anotado más goles e inclusive, debió de haberlo cerrado con más tranquilidad tras un segundo lapso más abierto y largo.

Pero este encuentro fue peor que el que perdió el pasado viernes frente al Betis. Por lo menos en ese duelo en Liga tuvo más el control de la situación generando de igual forma oportunidades de cara a portería.

¿Qué puede rescatar? La victoria, que el contexto del partido no era el mejor por las bajas en el centro del campo y el rival que había enfrente era más potente como el Inter de Milán, que se llevó un castigo excesivo del Bernabéu.

¿Lo preocupante? Lo dicho arriba: que fue muy inferior en el trámite del partido, Courtois nuevamente tuvo que sacar la capa de héroe y los tres de arriba volvieron a dejar que desear en su trabajo sin balón, a la hora de finalizar/gestionar las jugadas y que evidentemente sigue quedando esa sensación de que Mourinho no tiene autonomía sobre ellos para hacer lo que quiera como técnico.

Del juego poco se puede rescatar más allá de que se aprovecharon los errores del rival y que su arquero salvó casi todas las ocasiones en contra. 

Lo de Alexander Arnold en el medio claramente no funcionó como alternativa de emergencia – porque no distribuyó como se esperaría por su buen pie y fue un horror verlo intentar defender el área – y el Madrid se vio endeble en la presión y ni se diga ya en el retroceso defensivo.

Esta victoria en el corto plazo ayudará a olvidar rápido la derrota ante el Betis y regresará cierta tranquilidad. 

Pero al mismo tiempo hay preocupación en el aire porqué a futuro da la impresión de que el día que te agarre un equipo de los potentes de verdad, te pintan la cara feo.

Pero bueno, hay que agarrarse a lo que dice Mourinho: es mejor irnos conociendo ganando que perdiendo. Ojalá que las cosas mejoren bastante. Gracias y hasta la próxima.