Por José David García.

Sin darle tantas vueltas al asunto, sin duda me quedo con el comienzo del Barcelona. Porque antes de hablar de los partidos con sus particularidades y sus contextos, hay que quedarse siempre con el panorama general. 

El cuadro de Hansi Flick es un equipo hecho, que parece que le ha pegado bien a las incorporaciones que se han sumado y que en plantilla hay las suficientes variantes como para aminorar la marcha de un 9 de área como lo era Lewandoski.

Por otro lado, el Real Madrid es un equipo por ver y hacer. Sí, ha ganado también sus primeros tres partidos, sus estrellas – sobre todo Bellingham – han mantenido ese buen momento visto en el mundial y ya ante el Málaga los de Mourinho lograron dejar su arco en ceros.

Pero está la duda razonable, luego de los dos últimos años, que el Club blanco tenga regularidad con esta estructura de equipo, a pesar de que le han hecho cabeza, billetes a la plantilla y que por ende es mejor que lo que había el curso anterior.

Lo negativo para el Barca a la hora de cerrar su fecha 3 contra el Rayo Vallecano es que con muy poco, le metieron dos goles y por lapsos lo pusieron a sufrir.

Más en un encuentro donde pudo marcar más goles, Rapinha está funcionado como el ‘9’ del equipo ofreciéndole muchas soluciones más allá del gol, que como mencioné al principio de este texto, los refuerzos están adaptándose rápido y ahora Lamine Yamal ya regresó al gol con un doblete.

La prueba estará en el Real Madrid. Si es capaz de seguirle el paso al actual campeón de España en estos dos años, porqué si algo se le facilita a los de Flick es sacar partidos adelante de manera rutinaria y sencilla. 

Ya comienza la juerga de verdad con el regreso de la Champions League y en dónde se jugarán partidos cada 3 días, habrá lesiones y los técnicos deberán pensar e ingeniarselas porque esos imponderables no les afecten gran cosa. 

Y ese beneficio de la duda lo tiene el Barcelona. El Real Madrid está por demostrar. Gracias y hasta la próxima.