
Por José David García.
Los fuegos artificiales se mantienen vigentes en Cruz Azul y el equipo de Joel Huiqui pasa por un momento de algarabía interminable.
Si bien en todos los equipos hay dinámicas buenas, malas y regulares, al bueno de Huiqui el fútbol solo le da a probar las mieles del juego.
Es cierto que lleva tres partidos La Máquina en dónde nos ha mostrado esa cara menos llamativa.
Primero perdiendo como local frente al Atlante, luego, ganando sin jugar bien contra Philadelphia y ahora, aunque hubo remontada incluida, pasando ratos no muy amigables en Nueva York.
Aún así, nadie puede decir que Cruz Azul está mal. 2 de 3 victorias en esos últimos tres partidos calificarían como loco al que lo dijera.
Con los Potros hubo circunstancias que condicionaron ese juego – rotaciones, excesos de confianza, los del Piojo teniendo un buen día – y con los de la MLS hubo estos pasajes buenos y malos que puede tener cualquiera.
Venció merecidamente al New York City al rematar 20 veces y 6 de esos disparos fueron a portería. Pero volvió a tener descuidos que con anterioridad no tenía.
Si bien no todo ha sido perfecto en estos tres partidos, Cruz Azul sigue demostrando que es un equipo con talento, amplio en sus líneas y que parece que todos están contentos con la idea de su entrenador. Gracias y hasta la próxima.
