
Por José David García.
Al América solo le pedí una cosa: ganar. Las formas serán para otra ocasión. Pero era vital que este equipo obtuviera tiempo de aquí a que a la directiva se le antoje hacer su trabajo.
Pero ni una cosa ni la otra. No pudieron pasar del empate ante el Atlante y el trámite del partido fue bastante parejo. Pudo ganar cualquiera y la realidad es que el Potro puso a sudar a las Águilas.
Está es la triste realidad del América: con lo que hay, solo da para la Liguilla. Ni soñar con el título.
Cómo lo he comentado hasta el cansancio en textos anteriores, el regreso de los mundialistas algo más de nivel le dará al equipo de Almada, pero no cambian la realidad en cuanto a expectativas.
Contra estos equipos menores – con todo respeto para Querétaro y Atlante – el América puede competir y aspirar a ganar, porque tiene un poco más a pesar de las limitaciones obvias, pero si no le meten mano al plantel, en cuanto le llegue un toro de los bravos de la Liga, se quedará muy corto.
Entre jugadores que no dan el nivel, otros que están acabados y que no le puedes dejar toda la responsabilidad de asumir la exigencia de este Club a los jóvenes – por más que a Almada le guste trabajar con ellos – pues se está viendo a un América muy pobre en términos generales.
Lo más potable de este equipo fue Violante, quién lleva ya un gol, una asistencia y fue el jugador más peligrosos para los azulcremas.
Está fino en el mano a mano, da amplitud al América en esa banda derecha y puso una pelota increíble para el gol de Borja.
En estos partidos contra rivales de este nivel es un suplente más que válido para las ausencias de Zendejas. La duda con él siempre ha sido ver cómo responde con otras clases de rivales.
Igual, que Violante sea tu mejor jugador en una victoria sufrida contra Gallos Blancos y un triste empate con el Potro, te dice mucho en dónde está parado este grupo de jugadores y lo rápido que destruyeron a un equipo tricampeón. Gracias y hasta la próxima.
