
Por José David García.
Meneo gordo
España obtuvo su segundo título mundial. Campeonato más que merecido ya que fue el único equipo que quiso ganar el partido ante una Argentina que no tuvo recursos futbolísticos, cancherismo alguno que valiera y un Lionel Messi completamente desaparecido para medio competir el trámite del juego.
Lo increíble de esta final fue que España sólo pudo ganar por un gol. El partido era para que lo acabara ganando por tres o cuatro anotaciones, ya que la superioridad fue tal que nadie se explica cómo llegamos a los tiempos extras.
La superioridad técnica, táctica y hasta física fue tremendamente notoria. Argentina no sabía ni por dónde le dió el aire todo el juego y le generaron situaciones todo el tiempo por el centro del campo y por todos.
Está ha sido la obra más grande en la historia de España. Luis De La Fuente, sin tener el talento de la época del 2008 al 2012, construyó un señor equipo que se repuso a todos los malos momentos que ha tenido y se cepilló a varios rivales de nivel que lo llevaron al límite tanto en la Eurocopa como en este mundial.
De La Fuente es el gran responsable de este campeonato. Fue valiente, tomó decisiones difíciles cuando debía y realizó las modificaciones necesarias para poner a España en las mejores condiciones de ganar.
España es la nueva campeona del mundo. Fue el mejor equipo en la final y fue de menos a más en el campeonato a pesar de tener a un Lamine Yamal mediocre y a un Nico Williams en muletas.
Pero con varios rendimientos individuales que le dieron calidad, orden y mucho equilibrio a un equipo que terminó ganando este mundial como el del 2010: dominando el mediocampo, siendo mucho mejor que su rival pero solo anotando un gol y llevando todo a los tiempos extras.
Gracias España. Te quiero mucho, la querida madre patria. Gracias y hasta la próxima.
