
Por José David García
Estados Unidos se comió un baile por parte de Bélgica.
Fue superado en todos los aspectos por parte del equipo europeo y no tuvo capacidad para reaccionar.
Cuando pudo hacerlo, simplemente se pegó un tiro en el pie que lo dejó en la lona.
El cuadro europeo sorprendió. Rudi García dejó a todos los veteranos de la famosa generación dorada en el banquillo – junto a Doku – y puso en el campo a futbolistas con más dinámica, velocidad e intensidad.
Plan que le salió a la perfección porque le propuso un partido al que la selección de las Barras y las Estrellas no está acostumbrada: metidos en su campo, sin el balón y prácticamente teniendo que defender cerca de su arquero.
Todo lo que pudo salirle mal al equipo de Mauricio Pochettino le salió: mal rendimiento en un día grande, lesión de Pulisic en el segundo tiempo y el oso grosero de Freese y Ream que le regalaron el gol a Vanaken que había ingresado por el lesionado Onana.
Estados Unidos terminó un mundial muy pobre. Si, es cierto que se fue en la misma instancia que México, pero la forma en la que cayó.
Goleado, muriéndose de nada, regalando hasta goles y con una imagen de favoritismo por parte de la FIFA por el caso de Balogun, nos permiten decir que el cuadro Azteca fue mejor en la justa.
Su paso fue impecable en el torneo hasta los octavos y ahí, puso contra la pared en muchos momentos a una Inglaterra que en tres jugadas aisladas y resistiendo contra su portería media hora.
Estados Unidos cumplió, pero no hizo nada para llamar a casa y su caída fue mucho más estrepitosa ante una Bélgica que está atravesando claramente un cambio generacional. Dudo mucho que Pochettino continúe tras un ciclo complicado.
Sin Nations League, Copa Oro y goleado de fea forma en octavos de final. Gracias y hasta la próxima.
