Por José David García.

Almada es un buen entrenador. Ya ha demostrado su valía en Liga MX con dos equipos del campeonato nacional como Santos, Pachuca y su sello ha sido característico por lo ofensivo, vistoso de su fútbol y que le daba mucha oportunidad al joven mexicano.

Sin embargo, esas cuadras si por algo se caracterizan es por tener poca presión, tiempo para trabajar y permitir que el talento juvenil florezca como debe. 

En el América eso no lo va a tener. Ya una vez se ha hecho oficial su llegada al banquillo azulcrema, lo que le va a pedir la afición es el título.

Lamentablemente le está tocando tener que llenar los zapatos de André Jardine – el mejor DT en la historia de las Águilas – y va a tener que entregar resultados desde ya.

Además, deberá trabajar con jugadores que son figuras en el medio local y no sé si su fuerte carácter compagine con futbolistas que tienen trayectoria, personalidad y mucha voz de mando en el grupo.

Si Almada quiere competir y hacer algo importante en el América deberá pedir cosas. Refuerzos de calidad y que rindan desde el primer día. 

Jugar con jóvenes está bien y puede ser interesante, pero no te arreglan problemas evidentes que tiene una plantilla a la que se le va a mirar con lupa.

Porque tengamos algo de memoria, en Santos y Pachuca si bien trabajó con cantera, también tenía buenos futbolistas extranjeros que llevaron el nivel de sus equipos en sus respectivas etapas.

En las Águilas hay que lidiar con presión, críticas y crisis. Por más talento que tenga un joven, hay rachas y momentos en dónde se necesita de gente de experiencia. Por ende, dudo que el estratega uruguayo haya aceptado sin tener ciertas peticiones. 

Es una decisión interesante si el América se mueve bien en este mercado, Pero también puede ser una bomba de relojería si las cosas no se acomodan, más cuando el régimen anterior fue muy exitoso. De eso no se suele salir tan fácilmente. Gracias y hasta la próxima.