
Por José David García.
El PSG se coronó como bicampeón de Europa al derrotar en la tanda de penales al Arsenal en la final de la Champions League, luego de que igualaran a un gol en más de 120 minutos disputados.
Justo título para los de Luis Enrique porque en los últimos años se han comportado como un equipo fuera de intereses individuales de las estrellas, han hecho cosas con sentido en la construcción de su plantilla y han superado momentos complejos en las diferentes eliminatorias que han disputado en estos dos años en la Copa de Europa.
El Arsenal compitió bien hasta el final, hizo un plan de partido que le permitió estar con opciones en toda la tarde noche y pido llevárselo en el tiempo extra con alguna llegada en los instantes finales de Gyokeres.
El primer tiempo en lo defensivo el Arsenal rozó la perfección. Secó en su totalidad a una de las máquinas mejor aceitadas en la élite como el PSG y no solo es que colgó el cero atrás, sino que no concedió ocasiones y tuvo en el área contraria escapadas interesantes además del golazo de Kai Havertz.
Fue una final en general muy aburrida, dónde no le sucedía gran cosa tras el gol tempranero Gunner y en dónde la pelota no fluía como en otras noches de Champions, pero el cuadro de Mikel Arteta dominó el trámite del juego y fue muy superior a los parisinos.
Con un trabajo defensivo admirable cerrando espacios, juntando líneas, mostrando un trabajo sin la pelota y un compromiso colectivo encomiable para sacar adelante el plan de partido de su entrenador.
El PSG se mostró frustrado muchos minutos. No logró generar situaciones de peligro con ese fútbol combinativo que tan buenos dividendos le ha dado en estos años ni tampoco pudo encontrar alivio en el performance individual de sus figuras.
Muy poco de Dembélé, un Doue que pasó de noche por el campo y un Kvaratskhelia sin escapatoria en su banda izquierda ante la doble y triple marca que le armaron Saka, Mosquera y hasta Odegaard que cayó por ahí.
El segundo lapso algo más mejoró el equipo de Luis Enrique. Desde la actitud. Consiguieron el penal, un poste – ambas de los pies de Kvaratskhelia – y varios otros de esquina que repelió muy bien una defensa del Arsenal que tiene trabajadas de sobra esas situaciones.
Ya en el tiempo extra, lleno de dramatismo, tensión e igualdad, ambos equipos tuvieron sus momentos y jugadas importantes como para inclinar la balanza a su favor. Pero nadie pudo romper la paridad en el marcador llevándolo hasta los penales.
Ahí, en la tanda de castigo los parisinos sacaron a relucir su callo y toda su experiencia en las instancias de máximo nerviosismo y vencieron a un Arsenal que fue mejor en muchos lapsos del juego, nunca estuvo por debajo en el marcador y tuvo su momento como para llevarse la orejona.
PSG es otra vez campeón de Europa demostrando que las estrellas ganan partidos, pero los equipos te ganan campeonatos. Y eso, lo dejó muy claro Luis Enrique cuando se mucho Kylian Mbappe. Qué estará pensando la tortuga en estos momentos. Gracias y hasta la próxima.
