Por José David García.

Aquí no vengo a hablar del tema reglamentario ni a repetir lo que ya muchos especialistas arbitrales han dicho con el propio reglamento en mano o varios periodistas que cubren la fuente tanto de Pumas como la del Club América.

Vengo simplemente a dar una pequeña reflexión tras el partido de ida sobre el gran mérito que tiene André Jardine para poner a competir a estas Águilas de buena forma, contra el líder general de la competencia con una serie de jugadores que en otras condiciones no estarían ni vistiendo está camiseta.

Pase lo que pase, si terminan echando o no al América de la Liguilla por alineación indebida o en la cancha, Jardine ya es el mejor DT de la historia y deben darle continuidad hasta que él quiera marcharse y se harté del Club de Coapa.

Las Águilas fueron mejores que Pumas en muchos tramos del partido y aunque si bien en la parte final pudieron recibir la cuarta anotación, la realidad es que tiene mucho mérito levantar un 1-3 y llevarse un empate a CU que solamente los obliga a ganar el juego por cualquier resultado, con los futbolistas que estaban en el campo y Henry Martín en una pierna.

Con dos penales bastante claros y una serie de situaciones de gol bastante importantes que terminó repeliendo bien Keylor Navas. 

Yo no sé si Pumas tenga miedo de ser eliminado en su campo por el octavo lugar de la tabla general tras un gran semestre en fase regular – tampoco deberían – pero lo que es una realidad es que se dieron cuenta que estás Águilas pueden echarlos sin ningún problema el próximo domingo.

Jardine es el personaje más importante para el América en los últimos 20 años. Por Qué no solo ha sabido competir y jugar bien cuando tenía un equipazo y plantilla amplia, sino que lo supo hacer cuando varias piezas fueron saliendo del escenario y ahora que está con un equipo de mínimos, más allá del fracaso en Concachampions, ha podido igualar las cosas ante el mejor equipo de la fase regular en esta campaña.

No caben los calificativos de agradecimiento para el brasileño y su cuerpo técnico por sobreponerse a una mala planificación, a tener que trabajar con jugadores de medio pelo en un entorno de máxima exigencia y de darle opciones reales a su escuadra de poder eliminar al líder general e instalarse en semifinales. 

Pase lo que pase, siempre en el barco de André Jardine. Gracias y hasta la próxima.