
Por José David García.
Nadie puede meterse con André Jardine. El DT brasileño, a pesar de sus errores, si algo ha demostrado es que es alguien que busca soluciones y que toma decisiones.
En ocasiones pecará de terco al insistir algo en ciertos movimientos, pero aprende de eso y rápidamente se inventa otra variante que nadie se esperaba que le permitiera a su América competir.
Eso ya lo vimos el pasado fin de semana frente al Toluca. Ahí entendió dónde están parados ambos equipos y planeó un partido donde las Águilas no fueron protagonistas con el balón y esperaron un poco más atrás con línea de 5 y sin centro delantero.
Ganó el partido y Jardine siguió el mandamiento más básico de los entrenadores inteligentes para medirse al León: lo que funciona no se toca.
No lo tocó y salió con la misma intención de juego, el mismo sistema y casi con los mismos muñecos – salvó un par de modificaciones – y la realidad es que este América se vio cómodo, cómo un equipo que sabía lo que estaba haciendo y que salvó momentos de descuidos defensivos, la verdad es que otra vez los de Coapa volvieron a verse competitivos.
Es cierto que perdieron una ventaja de dos goles – los cuales consiguieron en los primeros 15 minutos – pero de nueva cuenta vimos a un América que no se vino abajo mentalmente, logró marcar el gol de la diferencia, supo gestionar bien su ventaja y por momentos volvió a manejar muy bien la pelota.
Este América en Liguilla sí que puede competir, meterle un susto a cualquiera y aspirar realmente al título. Por qué se le empieza a ver una buena reacción colectiva al equipo con el cambio de sistema, hay futbolistas que están recuperando la memoria y este es un equipo que sabe manejar el miedo al error como ningún otro.
Todo esto es gracias otra vez a André Jardine. Qué le ha dado un crédito a una directiva que lo único que le ha dado a cambio es una pésima planificación de plantilla y filtraciones de que ya tiene reemplazo. El gran ganador ante el León otra vez es Jardine. Gracias y hasta la próxima.
