Por José David García.

No me ha gustado nada la gestión de partido del Real Madrid. El Manchester City, a pesar de jugar con uno menos durante un largo rato de partido, se instaló en campo rival, tuvo la pelota y creó opciones de gol claras dónde tanto Courtois como Lunin, tuvieron que realizar atajadas a las que podemos considerar milagrosas por su dificultad.

Sin embargo, todo lo que podía salir bien o caer a favor cayó en esta ocasión para el equipo de Arbeloa que pudo hacer válida la ventaja del encuentro de ida y llegó sin tanto sufrimiento, a los cuartos de final de la Champions League dónde ya lo espera el Bayern de Múnich.

Expulsión de Bernando Silva, penal convertido por Vinicius, salvadas espectaculares de los dos arqueros y finalmente, desmoralización del cuadro de Guardiola al que se le acabó el reloj sin encontrar la remontada.

Hasta Vinicius logró cerrar una noche de ensueño para él con un gol más sobre el final y recordarles a la afición del City, que estaba presente y más vivo que nunca a pesar de la polémica hace un par de años con el Balón de Oro que no le dieron en detrimento de Rodri.

Pero una eliminatoria y últimos días muy solventes del Real Madrid de Álvaro Arbeloa. Ha logrado cuatro victorias consecutivas. Sigue vivo en La Liga, está en la siguiente fase de la Copa de Europa y está cada vez dejando buenas y mejores sensaciones tanto en lo colectivo como en lo grupal.

Sigue recuperando piezas para la causa, está sacando talento joven de la cantera que hace rato no se veía y espera a un Bayern de Múnich que solamente se presentará en la vuelta ante una Atalanta hundida y sin esperanzas de cumplir el protocolo de jugar.

El Bayern sin duda no la tendrá fácil y entre todos los rivales disponibles para enfrentar la fase de los ocho mejores, al que menos quería medirse era al Real Madrid. Que podrá llegar como sea, pero la Champions suele ser ese antídoto a todos sus males que me recuerda que el Rey sigue siendo el que va blanco. Gracias y hasta la próxima.