El delantero francés disputó los 96 minutos y no pudo marcar ni asistir, mientras Ceballos ingresó en los minutos finales y perdió el balón que terminó en el 2-1 de Osasuna

Por David García.

Dani Ceballos es un muerto. Todos lo sabemos. Pero no teníamos una medida tan clara de lo mediocre que es como futbolista.

En un tramo final, dónde el Real Madrid tenía opciones de por lo menos rescatar un punto, este mal jugador va y comete un error crítico que hace perder el juego ante Osasuna, 2-1.

Ahora se entiende por qué Arbeloa lo tenía defenestrado en el banquillo y prefería jugar con Cestero o poner inclusive algunos minutos a Thiago Pitarch. 

Eso no quita que el Madrid haya hecho un partido mediocre, pobre a nivel ofensivo y en dónde de nueva cuenta, deja en evidencia que a éste equipo le falta creatividad y un armador de juego.  

Pero esta clase de jugadores, con estas acciones, con el partido tan apretado como estaba – aunque más inclinado al cuadro blanco – te lo puede reventar en cualquier momento. 

Lo terminó haciendo y ni siquiera el empate pudo llevarse un Madrid que con los cambios en el segundo tiempo, algo más generó de fútbol Pero aún así, bastante insuficiente. 

Pero no sé preocupen, que no me olvidó de la princesa francesa. Kylian Mbappe tiene que jugar porque es el juguete favorito del presidente. No hay más.

 No existe razón para que deportivamente sea titular en 3 de cada 4 partidos por su estado físico, porque estorba al juego de su equipo y en el trámite está siendo muy errático.  

Hoy la derrota se puede puntualizar en lo poco que aportó el francés en todos los sentidos – ya vimos cómo dio pena ante el Benfica a media semana – y que el Real Madrid también como equipo en ataque, tuvo pocas formas de lastimar a un rival combativo, bien parado y que pocos metros te dió para jugar. 

Es lo que hay en el Real Madrid. Y mientras todo comience y termine en Kylian Mbappe Lottin, estas penas serán cada vez más continúas en la Casa Blanca. Gracias y hasta la próxima.