Por David García.

Reconocimiento al espartano

Es muy pronto para cantar victoria, pero es un hecho que hay que reconocerle ciertas cosas a Álvaro Arbeloa.

A pesar de que ha tenido un inicio incierto y complicado en el banquillo del Real Madrid, poco a poco ha logrado darle orden, estabilidad y coherencia al juego merengue.

El Madrid ha mejorado con el paso de los partidos y aunque no es brillante ni enamora desde el ataque, la posesión y en el aplastamiento al rival, hace lo necesario para ganar y que no quede duda de que el cuadro blanco mereció el resultado.

Nunca es plato de buen gusto que tus futbolistas se lesionen y menos si el propio DT los considera fundamentales en su esquema, pero me atrevo a comentar que la baja de Jude Bellingham y este bajón físico de Kylian Mbappe le ha venido bien a Arbeloa.

Ha podido darle mayor coherencia a las alineaciones y peso a piezas que venían haciéndolo bien ya con Xabi Alonso y que otras recuperen el protagonismo perdido, tras el eclipsante rendimiento de Mbappe en la primera mitad de campaña.

Estoy hablando de Vinicius, Arda Guler y Gonzalo. El joven delantero ha podido jugar dónde debe y aunque se ha dejado algún gol por el camino, su trabajo de ariete puro facilita muchas cosas. 

Arda por su parte vuelve a estar más cerca del área; llegando, filtrando pases y relacionándose más con el último toque que con la salida de balón. Los tres escuderos le quitan mucho trabajo sucio y está fresco para intentar lanzar los ataques blancos.

Baila Vini 

A Vinicius le hemos dado hasta para llevar en este inicio de campaña. Con justa razón. Tantos partidos sin marcar y no ser decisivo en los encuentros, lo tenían como un villano predilecto en la temporada.

Ahora, en los últimos encuentros, dónde se le ha visto como dueño único de la banda izquierda y con mayor confianza otorgada por el entrenador hasta de forma empalagosa por sus mimos y halagos desmedidos, el brasileño ha vuelto a sonreír, disfrutar y bailar.

Su gran partido frente a la Real Sociedad y su golazo decisivo en Champions frente al Benfica, traen aromas de que el mejor Vini está cerca de volver y que en este nivel, el Madrid puede ganar su torneo fetiche como ya se ha demostrado anteriormente.

A Vinicius hay que criticarlo cuando lo merece y alabarlo también cuando toca. Y hoy toca hacer lo segundo. No dejes de bailar Vini, aunque algunos intenten siempre desviar y evitar hablar de tu fútbol de crack mundial con temas absurdos sobre tus celebraciones para justificar a su vez situaciones aberrantes como el racismo.

Por último voy a puntualizar que si algo hace como un pato, camina como un pato y habla como pato, pues es un pato. Así que sí Prestianni se tapó la boca para que la cámara no viera lo que dijo, es porque obviamente dijo lo que dijo. Piensa mal y acertarás dicen por ahí. 

Vinicius cae mal, lo sabemos. Pero solamente se señala a un jugador cuando muchos otros han hecho celebraciones de ese estilo provocativas a la grada, y no suceden estas cosas tan exageradas, por un caldo de cultivo generado desde ciertos sectores porque la camiseta que hay enfrente es la que es. Gracias y hasta la próxima.