Por David García.

El partido del Real Madrid en Mestalla fue de mediocre tirando a malo. Si bien logró ganar 0-2 marcando los goles en el segundo tiempo, teniendo alguna opción más al contragolpe, poco y nada convenció el cuadro de Álvaro Arbeloa.

En términos colectivos a nivel general este Madrid hizo un partido serio sin más. Tuvo mucho control del juego, no sufrió demasiado en defensa y me parece que hizo lo justo para llevarse la victoria. 

Sin embargo, y a pesar de que el contexto del partido no era el más sencillo por visitar un estadio que históricamente no es una perita en dulce, el Madrid volvió a dejar dudas en cuanto a la capacidad para generar situaciones claras y tener fluidez con la pelota.

El Valencia es un histórico del fútbol español pero a día de hoy es un club hundido, peleando por el descenso y que solamente ha podido ganar cinco encuentros en lo que va del curso. 

Además, el cuadro blanco sigue dependiendo mucho de Mbappe. Si el francés no anota en este equipo parece que nadie tiene la capacidad de marcar un gol y dependió, de una genialidad de su lateral izquierdo para abrir la lata y hacerse la vida más sencilla en el encuentro. 

Es verdad que este equipo sigue aquejando el problema de lesiones y de otros jugadores que parecen que a día de hoy no tiene el nivel para jugar tantos minutos, pero al final es el Real Madrid y los estándares de calidad deben de ser máximos.

El Madrid solo está para celebrar la victoria y dar gracias que está solo a un punto de un Barcelona que a día de hoy se encuentra a años luz de los Merengues, y eso que los culés tampoco son la panacea si los comparamos con las potencias europeas. Gracias y hasta la próxima.