Por David García.

No podía ser de otra manera. Especialmente cuando entras con un discurso tan empalagoso para quedar bien con todo el mundo y desapareces una de las cosas más valiosas para cualquier competidor: la meritocracia.

Álvaro Arbeloa, según diversas informaciones, ya no sería visto, o quizás nunca lo fue, como una figura de respeto en el vestuario del Real Madrid.

Tanto los jugadores como el Club no entienden ciertas decisiones de su entrenador y el hecho de ser tan radical en algunas cuestiones, ha generado malestar en algunos jugadores que no forman parte de su grupo de intocables.

Carreras, Arda Guler ya de forma pública y varios más en ese vestuario, estarían descontentos con los métodos y decisiones de Arbeloa para trabajar con el grupo.

No entienden que algunos jueguen hagan lo que hagan y que nunca los saque del equipo sin importar cual sea su rendimiento.

Ni los que son los consentidos, ven a Arbeloa como un técnico a largo plazo ni alguien que les haya enseñado algo diferente a nivel táctico.

El Espartano tarde o temprano recibirá lo que merece. Su Madrid caerá pronto de fea forma ya sea en Liga o Champions League y esa imagen a lo Xavi Hernández en el Barcelona lo hará ser un meme más en términos futbolísticos.

Salvó el día del Mónaco – que es un equipo en derribo – y el Villarreal, los otros partidos este cuadro blanco no ha dado más que pena verlo y se ha llevado dos varapalos tremendos.

Aún así, sigo pensando que los futbolistas son los culpables de este desastre que es el Real Madrid. No les vale ningún entrenador y siguen pensando, aunque el fútbol ya les ha dejado ver otra cosa – que son lo suficientemente buenos para ganar por puro nombre o calidad.

No son tan buenos como se creen y hasta que no llegue alguien con pantalones a ese banquillo y los siente porque en el campo no aportan nada, este Real Madrid seguirá viviendo en el mismo círculo vicioso en el que está, triturando entrenadores. Gracias y hasta la próxima.