Por David García.

La baja de Allan Saint Maximin no tiene ningún peso para el América. Fue un jugador en la mayoría de los casos intrascendente para el equipo de André Jardine, dónde no hizo gran diferencia en el campo, no hizo grupo con la plantilla y tuvo problemas con el entrenador cuando lo sacaban del terreno de juego. 

Si bien, no podemos justificar el caso de racismo que sufrieron sus hijos y supuestamente esa habría sido la razón de su marcha de México, la verdad es que Maximin quedó a deber por su alto costo, su bajo rendimiento y que se fue ya teniendo otro club dispuesto de la noche a la mañana a contratarlo sin dejar gran cosa en las arcas de Coapa.

3 goles y 2 asistencias fueron las que puso sobre la mesa el francés en 15 partidos disputados con las Águilas, que dejan una sensación de engaño total porque este futbolista llegó con cartel de estrella y de alguien que haría la diferencia en la Liga MX.

Casi siempre había un pretexto por el que Maxi no jugaba y se perdía demasiados minutos, y aunque es indudable su capacidad futbolística, quedó mucho a deber en términos generales en su paso por México.

Por eso no debe tener ‘viudas’ dentro del americanismo. Por qué su muestra fue bastante corta en el campo y en muchos encuentros tampoco hizo gran cosa, como en este inicio de Clausura 2026.

La realidad es que fue un bulto total y una burla para la afición, no porque sea un mal jugador, sino porque no estuvo disponible mucho tiempo y aunque dejó algunos highlights sobre sus cualidades – potencia, regate y velocidad de piernas – siempre había una justificación por la que no tuvo continuidad. Más porque vino con la promesa de ser el gran salvador del curso anterior.

Aunque el América, dicho por el propio jugador, siempre le puso todo en bandeja y le dió las facilidades necesarias para que se concentrara siempre y exclusivamente en el fútbol. Una decepción total. Gracias y hasta la próxima.