Por David García.

Pan para hoy, hambre para mañana 

El Real Madrid a pesar de clasificarse para la final de la Supercopa de España, dónde se medirán al Barcelona, volvió a dejar la sensación de ser un cuadro superado por el rival, en dónde por momentos lo volvió a sostener su portero y que varios de sus jugadores no dan el nivel para ofrecerle a este equipo, cierta consistencia en partidos de máxima presión. 

Otra vez, como ante el Betis, el Madrid empezó bien. Buena actitud, energía y el gol tempranero le ayudó a los de Xabi Alonso manejar el juego con más tranquilidad. 

Se pudieron echar unos metros atrás y jugar más en largo. Así es cómo puede este cuadro blanco competir con la construcción de su centro del campo. 

Pero de nueva cuenta le costó generar ocasiones claras, tener una buena versión de sus estrellas arriba y tuvo que pedir la hora frente a un Atlético de Madrid que está siendo una lágrima está temporada salvó el Derbi en La Liga y momentos puntuales. 

Este tipo de victorias son pan para hoy pero hambre para mañana.

No hay una evolución en el juego colectivo, el entrenador sigue haciendo cosas forzadas que no van con su estilo de pensar y el Madrid volvió a ser superado por un rival potente en el trámite aunque el marcador diga lo contrario. 

Alonso pende su puesto en un hilo y jugando así, parece que el Barcelona el domingo se dará un festín por la presión, dinámica y velocidad un poco más elevada que le imprimen al juego a diferencia de este Atlético que van todos como tortugas. 

Por lo que el domingo solo hay dos escenarios: o el proyecto salta por los aires o, Alonso gana crédito para unas semanas más. Gracias y hasta la próxima.