
Viendo todo en perspectiva tras el comunicado incendiario de Vinicius Jr, porque eso es lo que fue, sigo pensando lo mismo que después del clásico frente al Barcelona: estoy del lado del crack brasileño y entiendo su enfado tras salir de cambio, a pesar de que exageró en su reacción.
Entiendo su enfado porque si mi jefe me trata como un cualquiera cuando estoy siendo el más importante de la compañía, lo mando muy lejos a freír espárragos y le pongo totalmente la cruz y ya no lo veo como tal.
El cambio en el clásico no tuvo ningún sentido; por el momento en el que fue, por el rival que había enfrente y por el que tomó su lugar en el campo que lleva desde marzo sin marcar e hizo un par de disparos al muñeco.
Xabi Alonso tiene que ir con pies de plomo en esta situación y evitar exagerar en los movimientos que hace. Porque la táctica está muy bien, la estrategia está perfecta y pensar en lo mejor para el colectivo es algo sensacional, pero es importante a quién utiliza como conejillo de indias.
Todos somos mayores ya y sabemos porque hace esto con Vinicius: porque no ha renovado, la dirigencia le ha dicho que este chico no se puede ir gratis y hay que incomodarlo mientras la cosa no modifique.
Obviamente bajo ese panorama Alonso está por encima de Vini y ahí para el técnico español es muy fácil demostrar que la tiene más grande que los demás, presumir de la importancia de su pizarra y que está por arriba de una superestrella.
Fuerte con el débil y débil con el fuerte. Porque al mismo tiempo hemos visto ante nuestros ojos el trato preferencial que han tenido Kylian Mbappe y sobre todo Jude Bellingham al cuál le regaló la titularidad en el Derbi y en el clásico. Aunque después respondió por fin e hizo un gran partido.
Xabi Alonso está cavando su tumba. Está poniendo en su contra probablemente al mejor jugador del equipo, creyéndose más de lo que es en un equipo de fútbol donde hay estrellas y porque si a Vini se le ocurre renovar, no me quiero ni imaginar la que se le vendría encima porque ahí se le acaba el cuento de la meritocracia, táctica y el equipo.
Veremos cómo pasa todo, pero de momento, si escupes mucho para arriba, cuando te enfermas de poder, eso la vida te lo suele cobrar muy caro. Gracias y hasta la próxima.
