
El partido de Lamine Yamal fue nefasto. No aportó nada a su equipo en todo el clásico más que un pase a Kounde en los minutos finales y de ahí se dedicó a perder balones, a levitar sobre el campo y a tocarse las rodillas porque no podía con las botas.
Evidentemente Lamine no fue la causa principal del colapso colectivo del Barcelona sobre todo en la primera parte, pero no ayudó a qué su equipo pudiera tener algo más de magia e intimidación arriba con un Real Madrid que tampoco está siendo la panacea.
Pero esto debe hacerle entender a Yamal que tiene que hablar poco y trabajar mucho. Si de verdad quiere y desea ser el rey de este deporte, debe demostrar en el terreno de juego que puede ser ese jugador especial para los días especiales, como decía Vince Lombardi.
Dejarse de ir con frikis de redes sociales a soltar cuatro tontadas para recibir el aplauso fácil de la culerada y entrenar, dar ejemplo y comportarse más fuera del terreno de juego.
Porque la sensación que ha dado en estás últimas semanas es de un futbolista que el fútbol ha pasado a un plano secundario y que le importa más la fama, irse de fiesta con sus amigos y andar con chicas mayores que él a pasar el rato a ya sabemos que cosas.
Estás cosas luego pasan factura y se han empezado a notar en el plano físico a pesar de su juventud porque no repite esfuerzos, se le ve poco líquido en el campo y no está siendo decisivo en días grandes como en esta o frente al PSG.
Se ha creído más de lo que es porque de todos lados le ha dicho lo bueno que es, lo guapo que es y lo superior que es a los demás que está por encima del bien y del mal y eso el Dios del fútbol, después lo cobra con creces.
Es un chico que no ha ganado la Champions, que cuando le ha tocado enfrentar a una escuadra medianamente sería no ha dado la talla y que no ha conquistado de momento, los trofeos más grandes de este juego.
Es muy joven y lo puede conseguir, pero ahora su boca no va de acuerdo a lo que es él realmente en el mundo del fútbol. Y me pareció bien que Carvajal después se lo ha recriminado porque así es esto: no ganas y te lo pueden echar en cara. Gracias y hasta la próxima.
