Muy feo el partido del Real Madrid ante el Getafe. Generó muy poco en ataque y aunque no sufrió nada en defensa – salvó algunas situaciones de pelota parada del cuadro de Bordalás – la realidad es que le ha faltado mucha magia al juego del equipo de Xabi Alonso.

El Madrid cayó en la trampa que tanto le ha sacado rédito al Getafe en los últimos tiempos con Pepe Bordalás en el banquillo, y no pudo tener fluidez ni claridad al frente partiendo desde tres cuartos de campo.

Los azulones ensuciaron el juego, cortaban mucho las acciones con faltitas y provocó que se jugara en zonas intrascendentes de la cancha. Ahí ninguno de los que Alonso puso como titulares supo encontrar la solución a estás interrupciones y todos padecimos 70 minutos de sueño.

Hasta que apareció el brasileño Vinicius. Entró al minuto 60 y el siempre polémico extremo merengue, se sintió como en casa y en dos acciones, generó un par de expulsiones en el Getafe que le abrieron el marcador a los blancos. 

Primero con Nyom y después con San Cris, dándole más espacios al Madrid que aprovechó Guler que le puso un bombón de pase a Mbappe frente a Soria, y el francés no desaprovechó y volvió a definir.

Para esto también es bueno Vini. Le gusta este tipo de roce y provocaciones con los rivales y por fin encontró el lugar para llevar esa otra parte que nos guste o no, lleva dentro el brasileño y que por fin, le dió una buena utilidad a su equipo.

Para mí por eso fue la figura del encuentro. Sí, ya sé que Kylian volvió a marcar, está fino de cara al gol y consiguió ya su tanto 10 en La Liga, pero esto de Vini también es fútbol y le dió dividendos a un Alonso nervioso en la banda y que no encontraba cómo abrir el cerrojo del Getafe. Gracias y hasta la próxima.