
¿Qué sucedió el sábado?
Lo de México ya es prácticamente caer en un bucle. Un laberinto sin salida en dónde nos topamos siempre con la misma pared que reza: no estamos ni para competir con equipos de nivel del segundo escalón.
Porque sí, Colombia está en ese segundo escalón todavía a cierta distancia de las potencias que van a competir de forma seria por el título mundial.
Y pasó a México por encima. Literalmente lo barrió de la cancha, especialmente en un segundo lapso dónde el tricolor se vio superado en todas las facetas del juego y poca respuesta encontró para hacer menos grande la herida.
El primer tiempo fue bueno, si lo comparamos con el segundo, pero ya para decir que un lapso fue bueno cuando vas perdiendo y no generaste tan siquiera una ocasión de gol, pues ya nos dice donde tenemos la vara con esta selección.
¿Culpable o no?
Hay muchos culpables. En un deporte de equipo no solo se puede recargar la responsabilidad en una figura o ente y es obvio que muchos no están haciendo bien su trabajo.
Con Javier Aguirre ya sabíamos a lo que nos enfrentabamos en cuanto a sistema e intención de juego, y venirle a pedir otra cosa al Vasco, pues era absurdo.
Los jugadores si están muy por debajo en cuanto a la competencia que hay a nivel internacional. Mientras la Liga MX o en sus equipos la rompen y son piezas importantes, en el cuadro mexicano no dan la talla y son siempre superados por los rivales.
Después los directivos que prueben una competencia mediocre en el torneo local, muchas barreras para debutar jóvenes y el no tener el descenso que provoca estrés y más interés deportivo en los clubes para invertir y trabajar mejor.
Por último, una generación menos buena y de menor calidad que en otras épocas, como ha pasado en otros países del mundo como Italia, que está también en épocas de vacas flacas. No solo hay que apuntar al entrenador. Gracias y hasta la próxima.
