
El Barcelona depende mucho de Lamine Yamal. No es todas las fases del juego, pero si en lo que respecta a la finalización o imaginación en los últimos metros del campo.
Eso se notó mucho frente al Sevilla, además de otras cosas. Pedri no anduvo y vimos a un Barca de Flick con poco ritmo, velocidad con el balón y rapidez mental para elegir la mejor jugada.
Pero sin Lamine pierden mucho de la intimidación al rival. Obviamente Rapinha es una baja sensible por todo el trabajo que te da en todo el campo, pero la joven estrella de 19 años es diferencial generando ventajas.
El Sevilla aprovechó todas estas ausencias y bajas de juego del Barcelona para hacerse con el juego, las ocasiones y los goles.
Ya el primer tiempo el dominio había sido tal que el resultado era corto pero, en un segundo lapso no tan bueno, terminaron por finiquitar la obra explotando esa defensa tan adelantada y que se ha visto descompuesta en lo que va de temporada, sin Íñigo Martinez que se marchó a Arabia del los culés.
El complemento de los blaugranas fue mejor fallando un penal y hasta tres manos a manos delante del portero, pero con la ausencia de todos los valores vistos en el cuadro de Flick sobre todo el año pasado. Así es complejo competir.
Lamine Yamal no lo es todo en el Barcelona, pero si la pieza que abre muchos caminos aunque no se haga presente en el marcador con goles e inclusive con asistencias.
Más allá que lo que esté detrás de él funcione o no, porque el fútbol es mucho más que jugar a una sola cosa y Lamine en contexto del fútbol español, puede poner a su equipo en situación ventajosa aunque el contexto colectivo no lo sea.
Pero aún así, es difícil competir y obviamente no todos los días van a ser fiesta. Gracias y hasta la próxima.
