
Si bien es verdad el Real Madrid dejó buenas sensaciones y tiene mucho margen de crecimiento como colectivo, es un hecho que terminó pidiendo la hora frente a un Olympique de Marsella muy alejado de lo que dicta su historia y se volvió a quedar con un hombre menos en el campo tras la absurda expulsión de Carvajal.
La verdad es que Xabi Alonso deberá entender que en Champions League no se puede vivir así: siendo blandos en las áreas, perdiendo el control del juego por lapsos prolongados y que con muy poquito, un rival no tan potente en la escena europea te ponga en muchos aprietos.
Al final, no me mal entiendan, el Madrid fue mejor. Mereció ganar el partido, hizo figura a Rulli obligándolo a realizar 14 atajadas y aunque estuvo en inferioridad numérica los últimos 20 minutos, sufrió menos que el pasado fin de semana contra la Real Sociedad.
La mayor preocupación para Alonso está en que los dos goles del equipo llegaron solamente por la vía del penal y por parte del mismo jugador que parece que si no es Mbappe, no hay nadie más que pueda mandar la pelota al fondo de la red.
Además, individualmente aparte de Kylian que sigue a un nivel tremendo asumiendo su papel de estrella y líder del proyecto, Rodrygo dejó un buen partido – sin ser una locura – Huijsen es el pilar de la defensa, Vinicius entró, provocó el penal y Arda Guler es el armador de juego de Alonso, asumiendo de forma correcta ese rol, a pesar de que tiene sus evidentes falencias por ese nuevo puesto.
En general bien este Madrid de Xabi, con mucho margen de mejora, con sus estrellas en buena disposición y con muchas áreas de oportunidad para alcanzar el máximo. Pero no sé puede ser tan blandengue en Europa ni conceder tanto. Gracias y hasta la próxima.
