
Los Tigres no están bien. La derrota categórica frente al América el fin de semana pasado significó un golpe muy duro – más de lo pensado – para un plantel que ha dado la sensación de replantearse el hecho de si son tan buenos, como llegaron a creerse por su gran comienzo de campaña.
Tres partidos consecutivos sin poder ganar para el equipo de Guido Pizarro en dónde aunque sigue teniendo buenos momentos, también tiene lagunas en dónde defensivamente se ha visto endeble, ya no controla los partidos y arriba aunque genera, no le ha dado lo suficiente para llevarse los encuentros.
Ante Mazatlán mereció más. Remató 10 veces a portería y más de 30 en general, marcó dos goles y aún así contra un conjunto como el sinaloense, no pudo llevarse los tres puntos.
Si bien jugaron con uno más casi todo el juego, le anularon dos goles bastantes dudosos y muy polémicos, que les hizo estar siempre a contracorriente.
Pero esas dudas de medio campo para tras ha hecho que no puedan hacerse con el marcador. Ya que el cuadro mazatleco tuvo chances peligrosas al contragolpe.
Ese planteamiento suicida de jugar con Brunetta, Gorriaran más Correa por delante de ellos, ha generado que ante equipos que son fuertes con balón, den facilidades, les encuentren los espacios y no puedan manejar el ritmo.
Ya lo vimos contra América y Miami y ahora contra Mazatlán al contragolpe, más errores increíbles individuales, los vacunaron de fea forma.
Tigres de momento no está en crisis. Jugó como para llevarse más que un empate, tienen clara la idea del entrenador y están en la parte de arriba de la tabla.
Pero si está es la tendencia, ya habría que ver con otros ojos este proyecto de Pizarro que si algo tiene para destacar es el estado de forma de un Angel Correa que llegó a México y se lo ha tomado de forma muy seria. Gracias y hasta la próxima.
