
Chivas vive en su realidad. No está en crisis, ni estrés, como tampoco fue un fracaso lo que pasó en Leagues Cup. Está es su verdad y así vive el Guadalajara desde hace mucho tiempo. En la mediocridad absoluta y con una intrascendencia que se supone debería de ser indecente para un club que se erige como grande.
El partido en Nueva York fue normalito. Ni para bien ni para mal de Chivas. Tuvo algunas buenas jugadas en ataque, como el rival generó las suyas de peligro. Pero poco más. Así pasaron los minutos y ninguno pudo romper el cero.
Hasta que ya en el último minuto del encuentro, el New York Red Bulls anotó un gol de tiro libre que el propio Tala Rangel se lo come, ya que va para el poste que el arquero estaba cubierto.
Chivas se confío tras la exitosa pretemporada ganando pocas moleras a diestra y siniestra y cuando volvieron a competir contra los chicos grandes, se le volvió a ver el cartón en todo su esplendor.
Ahora tienen en chino clasificar a la próxima ronda y volverán a México con un gran fracaso encima y también con una intrascendencia internacional no solo por perder este certamen, sino porque no va a estar en Concachampions vía este camino. Pero es lo que hay.
Ahora a ver cómo justificó el hecho de que señalé que Chivas era un proyecto más ilusionante que el América, cuando uno lleva sin hacer nada interesante en ocho años y el Ave acaba de disputar una cuarta final seguida. Gracias y hasta la próxima.
