Por David García

Mejora colectiva 

En este tercer partido el Real Madrid ya ha empezado a verse como lo que quiere su entrenador: un equipo. Si bien el rival fue el que fue, el conjunto de Xabi Alonso fue mejor – especialmente en la primera parte – y tuvo casi siempre el control de la situación. Generó ocasiones, jugó en campo rival y Courtois no fue la figura como contra Pachuca. Las fases más destacadas de la nueva versión madridista de Xabi Alonso fueron la agresividad sin la pelota. El Madrid cuando perdía el esférico mostraba unas ganas tremendas por volver a tener la pelota dentro su poder y la presión que ejercían rápidamente los futbolistas merengues por volver a tener la pelota fue bastante buena. Tuvo varias recuperaciones en campo contrario y todos, hasta Vinicius, tuvieron un compromiso no visto el curso anterior. Después la creatividad con el balón fue bastante buena. El Madrid creó más oportunidades de gol con respecto a los primeros dos partidos y se nota una mejora en el juego de los blancos. Tampoco es para tirar cohetes. El grupo del Real Madrid fue bastante accesible y quitando esta exhibición frente al Salzburg, lo demás tampoco es como para presumir mucho. Fue superado por el Al – Hilal en el primer encuentro y en el segundo contra Pachuca, aunque logró ganar con margen con uno menos, dependió de su arquero para salir con la victoria. Pero hubo una mejora colectiva y eso es gracias al entrenador. Uno que pudo probar su famosa línea de 3 y el Real Madrid dió una buena muestra de lo que podría ser como equipo si sigue en la misma línea. 

Volvió a lo grande 

Ya era hora. Como dicen por ahí, no estaba muerto, sino que andaba de parranda. Vinicius fue una de las grandes figuras en la victoria contra el Salzburg y con un gol y una gran asistencia para Valverde en el segundo tanto, le dió el pase para la victoria a los merengues. El brasileño lleva un año bastante malo y está actuación le ayudará a recobrar la confianza. Su cierre de año fue muy malo denotando falta de compromiso, de calidad en su juego y de nula capacidad para aparecer en momentos de presión. Ese no es el Vini que optó y mereció ganar el Balón de Oro y con estas actuaciones llenas de capacidad sumado al trabajo colectivo, le ayudarán a él y al Madrid a conseguir sus objetivos. Veremos contra la Juventus, que tampoco es la quinta maravilla, si siguen en esta línea ascendente los dos. Gracias y hasta la próxima.