A nivel ofensivo el Toluca fue la nada. Desapareció prácticamente del campo y no generó absolutamente nada para resaltar. De hecho, uno de sus dos goles fue en propia meta de la zaga de Rayados y más allá de la pelota parada, pocos recursos colectivos mostró el equipo de Antonio Mohamed para intentar pelear por obtener un mejor resultado en el BBVA.

Pero tampoco podemos exagerar. El 3-2 final no es ni mucho menos decisivo y un equipo como el Toluca que mete goles, que cierra en casa y tiene buenos futbolistas, seguramente tendrá sus posibilidades para darle vuelta y pasar hasta con facilidad.

Pero necesitará de una mejor versión de sus individualidades para que eso pueda ocurrir. Ni Vega, Angulo, Herrera o Paulinho – que a este último lo podemos disculpar un poco más porque es dependiente del accionar colectivo – dieron lo que tenían que dar para que el trámite del juego fuera más parejo.

Los Rayados sorprendieron. Tampoco fue nada para contar y hacer un libro. Pero fueron bastante mejores en la mayoría de minutos y hasta la diferencia debió ser mucho más amplia con respecto a lo que se vió en el trámite. Se olvidó de esa máscara fría que ha mostrado toda la campaña y pudo no solo sacar ventaja, sino de no perderla en el camino.

Reaccionó bien al golpe inicial del autogol y con convicción, personalidad y buenas jugadas alcanzó a darle vuelta. Mínima ventaja pero ventaja al fin para ir a un campo pesado, dónde el público cuenta, con un equipo del Toluca que cambiará su postura y que empujará desde el principio para intentar la remontada.

Sigue siendo una llave abierta, pero creo que el Toluca visto lo visto en la temporada, lo bien que juegan como local y los recursos sobre todo individuales que saben explotar al frente, me parece que el súper líder le dará la vuelta a esto y estará en semifinales. Gracias y hasta la próxima.