
El PSG hizo un partido catedralicio en el Emirates frente al Arsenal. No solo lo ganó, sino que tuvo, sobre todo en el primer tiempo, opciones para tener una mejor ventaja en la eliminatoria. Después, en el segundo lapso, gestionó bastante bien el marcador en dónde no sufrió demasiado y tuvo ciertos momentos para marcar alguno más al contragolpe.
El equipo de Luis Enrique está para todo en esta Champions League. Es el mejor de los cuatro contendientes que quedan en la competencia y a menos que ocurra una catástrofe en la vuelta en la capital francesa, echará al Arsenal y se instalará en la final de la Copa de Europa.
Por su parte la escuadra de Mikel Arteta fue bastante decepcionante para lo que ofreció frente al Real Madrid. Solvencia defensiva, trabajo en equipo y contundencia en las áreas. Ante los parisinos no olieron la pelota – especialmente en el primer tiempo – en muchos momentos y arriba fueron la nada.
Es en esos momentos cuando el colectivo falla que a los Gunners les falta más genialidad en ofensiva. No tiene a un futbolistas realmente top arriba y que pueda solo ganar los partidos. Frente a cuadros como el PSG, tan bien trabajados y que van convencidos con la idea de su entrenador, sin duda les cuesta mucho más ganar.
En el PSG para destacar a Ousmane Dembélé. Es otro completamente diferente al que era en el Barcelona y en esa posición de falso 9, fue un dolor de cabeza para la línea media del Arsenal. Encontrando espacio, ocupando posiciones de remate y generando ventajas. Es un arma muy útil para Luis Enrique y en esta temporada ha explotado de tal manera que estará en la conversación del Balón de Oro.
Donnarumma también está echó un muro. Aparece cuando debe hacerlo y salva a un equipo que pocas veces lo necesita, pero cuando cae su línea defensiva, ahí está el italiano. Un arquero que ha demostrado su valía y que es salvador para los suyos.
Después tenemos al georgiano Kvaratskhelia. No solo es una preocupación constante para los defensas rivales, sino que trabaja sin balón, ayuda a su lateral y siempre corre para atrás. Es un jugador de equipo y fue la pieza que necesitaba Lucho para poner a funcionar su máquina.
El PSG es ahora sí, un equipo de fútbol. Puede hacer una temporada histórica en esta ocasión no solo ganando todo en Francia – cosa que ya no tiene mérito para ellos – sino finiquitando la obra y conquistando Europa. Son los favoritos y seguramente estarán en la final. Curiosamente ya sin el hijo pródigo como Mbappe. Curioso, me parece. Qué casualidad. Gracias y hasta la próxima.
Escrito por David García.
