Kylian Mbappe es un muy buen jugador. Ni que decir tiene. Pero a la vista de los hechos está temporada en el Real Madrid, no era el fichaje. El equipo no ha funcionado en ningún momento de la campaña y aunque el francés ha hecho números, inclusive cuando estaba mal en la primera parte del curso, por características propias, de sus compañeros y por la estructura del Club, no era la pieza faltante en el rompecabezas de Florentino Pérez.

Cuando llegó Mbappe se pensaba que el Madrid ganaría todos los partidos 7-0. Por lo bien que funcionaba sin el francés el año pasado el equipo y por lo mostrado por el propio jugador a lo largo de su carrera. Hoy, más de uno, regresaría el tiempo y preferiría la llegada de Harry Kane.

El delantero ingles se adaptaba mucho mejor al dibujo que tenía instaurado el cuadro Merengue todavía en la vida funcional de Karim Benzema y hubiera potenciado todo lo que estaba alrededor del Madrid. A los dos brasileños que siguen en el plantel los hubiera mantenido en su puesto y hubiera seguido con la producción goleadora del gato.

Hubiera tenido mucha compatibilidad con los dos, especialmente con Vinicius y le hubiera a su vez mantenido el recurso de los centros laterales ante rivales muy cerrados, porque el británico va bien de cabeza como Benzema. Cosa que Mbappe no tiene como referencia de área, más allá del juego de espaldas.

Pero como en la vida en el fútbol tampoco existe el hubiera y el caso es que Harry Kane no llegó en el verano de 2023, Mbappe tampoco y el Real Madrid lo ganó prácticamente todo sin ninguno de los dos y ahora que arribó el galo, a lo mejor la conclusión es que el equipo se hubiera quedado mejor como estaba.

Más allá de todo esto, Mbappe en cuanto a números no ha hecho una mala campaña. Aún jugando horrible de septiembre a diciembre hizo goles – de empujar la mayoría – y estuvo ahí a la par en cuanto a la producción goleadora de los mejores del Madrid sin aportar gran cosa en lo demás.

Ahora, no solo es que juega mal y no ofrezca tantos recursos como solución para su equipo ya sea en que contextos, no tenga química con sus compañeros arriba por perfil y las zonas a pisar, sino que ahora se hace expulsar, deja a su equipo en inferioridad numérica, les hace sufrir en un partido controlado y que la esperanza de seguir vivos en Liga pendiera fino más de una hora.

Tampoco es que el partido frente al Alavés hubiera tenido mucha historia. Lo de siempre con esta versión del Real Madrid en esta temporada. Con un pobretón primer tiempo en igualdad numérica y ya con uno menos se le vió todavía más el cartón en cuanto a la generación.

En esos 40 minutos Mbappe no produjo nada. No fue capaz de superar a sus rivales y se fue sin rematar. También apelando a la justicia, lo cargaron a patadas sin castigo del árbitro y el chico perdió la paciencia y fue cuando hizo esa entrada dura al jugador del Alavés.

El Madrid está muerto. La Liga la tiene muy complicada, en Champions se ve imposible la remontada frente al Arsenal y su única bala que es la Copa del Rey parece que perderá de fea forma con un Barcelona que está como un avión y bufa a qué pueden lograr la triple corona.

En todos esos escenarios, no se ve que Mbappe pueda ser solución y será una primera campaña decepcionante para toda la historia previa que hubo con su llegada o no llegada. Igual y esto da un giro de 360 grados. Pero no parece. Ni por el Madrid ni por Mbappe. Gracias y hasta la próxima.