Brasil es un desastre. Juega muy mal al fútbol, prácticamente la mitad de su once titular son futbolistas desconocidos y que nadie tiene en el radar y casi cualquier equipo de su confederación, lo mete en problemas, lo domina y hace dudar si serán capaces de sacar el resultado.

Está fecha FIFA como la mayoría de ellas ha dejado muchas dudas por parte de Brasil. Si bien las Eliminatorias de Conmebol no son una perita en dulce y se tiene que sudar la gota gorda para obtener el resultado, la escuadra brasileña siempre ha llevado mano en las mismas y siempre era difícil meterle mano.

Contra Colombia a pesar de ganar, los brasileños hicieron un partido decepcionante. No lograban dar cuatro pases seguidos, estaban siempre lejos del área colombiana y dependieron de Alisson para llegar vivos hasta el final del encuentro.

Un penal y un gol de último minuto de rebote, le dio a Brasil una victoria en dónde dependió de la épica, de saber sufrir y de un juego muy alejado de los valores históricos del Jogo Bonito, donde la Verdeamarela siempre ha priorizado el ataque, hacer magia con el balón y que sus cracks nos regalaran jugadas de fantasía.

Contra Argentina ya ni les cuento. La campeona del mundo trató como un muñeco de trapo al Scratch Du Oro y le superó en todos los parámetros del juego. Fue un baile en dónde los argentinos, ya sin Messi ni Di María, jugaron a placer y pudieron hacer el marcador todavía mucho más amplio.

Brasil no tuvo la pelota, no generó ocasiones y en defensa era una verbena. No encontró soluciones colectivas ni individuales de sus figuras arriba – zona en dónde sí tiene estrellas – y naufragó terriblemente en los más de 90 minutos disputados contra el combinado de Scaloni.

Brasil está en crisis. Es un equipo que no tiene figuras como en antaño, los que están no demuestran gran cosa en la cancha, solo se la pasan de habladores y terminan humillados como Rapinha, y un fútbol a nivel colectivo muy pobre que no respalda ni representa lo que ha sido la escuadra brasileña a lo largo de la historia. 

Brasil no tendrá problemas para clasificar a la Copa del Mundo. Sin importar su pésima performance en el campo. Al haber más cupos para el Mundial, en Conmebol se clasifican seis selecciones de manera directa y un séptimo disputará un repechaje para poder estar en la justa. 

El Scratch Du Oro está en cuarto lugar con 21 puntos a seis de Venezuela que tiene 15 y que es la que de momento estaría jugando la repesca para Sudamérica. Todo esto a pesar de tener 5 derrotas en la clasificatoria y otros tres empates. Es decir, Brasil ha dejado de ganar en 8 duelos de 14, más de la mitad, algo vergonzoso para los pentacampeones del mundo.

Un legado manchado por Rodrygo, Vinicius, Alisson, Marquinhos y en especial Rapinha, que tuvo la boca suelta y en el campo no demostró nada, mismo que por mucho tiempo le costó construir a Pelé, Ronaldo, Roberto Carlos, Ronaldinho, Kaká, Cafu, Garrincha, Zico y tantos otros jugadores brasileños que aguantaron en el rectángulo, la leyenda del Jogo Bonito. Gracias y nos vemos en la próxima.