El Real Madrid es un equipo muerto. Sin ganas, sin fútbol y sin respuestas individuales ni colectivas ante momentos de estrés y agobio que se han presentado en los partidos de más exigencia en el presente curso.

Este equipo no funciona jugando con 3 delanteros, 5 defensas, ni con cuatro centrocampistas. No genera ocasiones como debería, no controla los partidos ni ante rivales muy inferiores y en defensa hace agua en dónde en el Bernabéu, en solo un lapso de una semana, el Barcelona le metió 4 y ahora el Milán 3, en un resultado que dio la sensación inclusive que se quedó corto frente a los transalpinos.

Solamente Vinicius ha sacado la cara por esta pobre y triste versión del Real Madrid en casi todos los partidos en dónde deja jugadas de valor gol; él los hace o los asiste. Varias ocasiones le ha regalado a Mbappe para marcar a placer y el francés que no termina por concretar en los manos a manos y porque le da los penaltis que él mismo provoca.

Frente a la escuadra italiana, a pesar de no jugar un buen partido, el 7 del Real Madrid provocó el penal, lo metió, puso dos pases para gol infallables sobre el final y tuvo un par de remates peligrosos. Además, siempre intentó desequilibrar por su banda y género tiros de esquina a favor de los blancos.

Todo esto en un partido malo del brasileño en dónde por momentos estuvo también desaparecido, fallando pases de rutina y perdiéndose en discusiones improductivas con el árbitro que no le iba a marcar nada, porque así lo consideró el colegiado en varias disputas de Vini con los jugadores del equipo rossonero.

Pero a pesar de ser un encuentro bajo para Vinicius, siguió generando, produciendo y provocando las acciones más destacadas para el Madrid. Dejando en claro que es mucho mejor a día de hoy que Mbappe en todos los parámetros. 

Pero de ahí en fuera, nada más está funcionando en el Real Madrid. Está a 9 puntos del Barcelona en la Liga, en Champions se han quedado rezagados con esta nueva derrota en el formato actual y tiene, quitando a Vinicius, a varios jugadores muy por debajo de su nivel, ya sea por lo esperado o por lo mostrado la temporada pasada.

Mbappe, pues ya sabemos lo que ha sido hasta ahora y en los últimos tiempos. No ha aparecido en los partidos más grandes de las competiciones – incluyendo a Francia y el propio PSG – con balón es intrascendente y cuando hay que trabajar sin él es un completo vago.

Por su parte, lo que sorprende es el estado actual de Bellingham. Se le ve incómodo, muy errático en la toma de decisiones y ansioso. No es trascendente en ninguna acción como la temporada pasada y ahora fue sustituido en el segundo lapso.

A esto le podemos sumar la pasividad con la que juega Tchouameni. El francés muestra una desgana inadmisible para la posición en la que juega y su nivel competitivo está más que en duda. Tuvo responsabilidad directa en dos de los tres goles de los italianos y Carletto no tuvo más opción que cambiarlo al descanso.

El Real Madrid está en crisis. Muy mal clasificado en todas las competiciones hasta el momento, con sus jugadores en un mal estado de forma, un técnico que no hace buenos planteamientos ni tampoco está atinado en los cambios, y con una unidad de suplentes totalmente desaparecida que no cuentan con oportunidades en el campo como Endrick y Arda Guler.

Es un problema generalizado que da la sensación de que no tiene solución como muchas cosas del equipo. Se ve más que factible que pueda haber un cambio de entrenador de acuerdo a cómo ha ido la cosa y el calendario próximo que tienen los blancos. Pero de momento, esto ya no es de medias tintas, sino que la situación ya es alarmante para los merengues y no dudaría que rueden cabezas. Gracias y nos vemos en la próxima.