La temporada del Club América está siendo tétrica. Ha perdido la mitad de los partidos y es que casi cualquier equipo se le planta en la Ciudad de los Deportes y le pinta la cara. Por lo que sea las Águilas no terminan por acomodarse a ese estadio y a este ritmo, ni siquiera les alcanzará para terminar entre los primeros 10 y poder estar en el repechaje.

Pero eso es lo de menos ante la vergüenza, una tras otra, que se está viendo con el equipo del entrenador brasileño André Jardine. Ya nos cuestionamos la semana pasada si está mejora del América tras acumular 3 partidos sin perder era un espejismo o una realidad.

La sensación es que está más cercana a lo primero que a lo segundo. Y ante Pumas se confirmó. Ya había dejado dudas ante Chivas y Necaxa por el trámite de los partidos, y frente al Atlas, a pesar de golear, igual fue una victoria con cuestionamientos porque tuviste un jugador más por más de una hora.

Pero el partido perpetrado por los Azulcremas fue una calamidad. Especialmente el primer tiempo. No pasaban de medio campo, no hilaban 3 pases seguidos y la historia pudo haber estado liquidada desde entonces si Pumas hubiera salido un poco más acertado.

Un América perdido, sin generar nada al frente, haciendo agua atrás, perdiendo pelotas en la salida y con jugadores de Pumas que parecían figuras de algún top de Europa.

Toda la culpa es del brasileño. Sabiendo que el equipo está urgido de puntos en la Liga y tomado con pinzas por el momento futbolístico, decidió que en un clásico y con las urgencias que había y hay en el Ave por ganar, estaba bien hacer rotaciones masivas e insistió en una línea de 5 que fue desmantelada por los universitarios.

Ante el esperpento y por haber tirado prácticamente la primera parte, cambió y volvió a lo de siempre pero aun así el América no mejoró demasiado. Lo que llegó a generar en ataque fue por aventuras individuales especialmente de Aguirre en buenos disparos y poco más.

Seguía sufriendo en defensa y aunque llegó a mejorar en la tenencia de pelota, Pumas lo partía muy fácil y llegó a tener ocasiones peligrosas en las barbas de Malagón. Pero el equipo siguió sin funcionar y no hubo reacción en ningún momento.

Un entrenador está para buscar soluciones y tomar decisiones. Sin embargo, estás tienen que tener sentido de acuerdo al contexto del equipo, y hacer una lluvia de modificaciones en el once en las vísperas de un clásico tan importante y con la necesidad de ganar puntos, quizás no era lo que pedía la situación.

Se puede justificar hasta cierto punto tomando en cuenta que venían de disputar la Campeones Cup, pero se debe priorizar y la Liga por cómo está la cosa, es y deberá ser la prioridad siempre.

Sigo creyendo que el América estará en la Liguilla, pero cada vez son más las razones que existen para creer que se pegarán un batacazo descomunal. No ganan, no convencen, ni tampoco varios futbolistas han retomado su nivel y siguen cayendo piezas por lesión. Panorama de pesadilla en todos los sentidos. Gracias y hasta la siguiente.