
El América está en crisis. Solo ha sumado 6 de 18 puntos posibles y ahora, no solo es que haya vuelto a perder, sino que lo hizo por goleada en un partido muy importante por los condimentos de rivalidad y sentimentales que hay de por medio, como los que generan un clásico joven frente a Cruz Azul.
Jardine sigue sin dar con la tecla para hacer funcionar a su equipo y sumado a las bajas por lesión que se le siguen acumulando en el camino, las Águilas están estancadas en todos los sentidos: no generan ocasiones de gol, no tienen equilibrio como colectivo y en defensa, con poco, los meten en problemas.
El primer tiempo no fue malo. Tampoco fue arrollador, pero tuvo controlado bastante bien a Cruz Azul y Malagón no era requerido. Se jugaba lejos del área Azulcrema y tuvo ciertas aproximaciones a la portería celeste.
Sin embargo, tras la lesión de Diego Valdés, el América tuvo dos desatenciones defensivas en la parte final del primer lapso y La Máquina le dio vuelta.
El segundo lapso fue un absoluto desastre y a pesar de que el técnico brasileño buscó soluciones en los cambios, los Azulcremas se vieron incapaces de crear algo a nivel ofensivo y se dieron por bien servidos con que el marcador no fuera más abultado.
Estas Águilas tienen muchos problemas. A pesar de contar con una plantilla amplia dependen demasiado de que lo pueda generar Diego Valdés al frente y cuando el chileno no se encuentra en el campo, le cuesta horrores llegar con claridad al área rival.
Además, con las lesiones, no tiene a nadie que pueda jugar de manera natural por la banda de la derecha y ha tenido que hacer experimentos colocando a Richard Sánchez como un carrilero en una línea de 5.
También los refuerzos no terminan de encontrar su lugar en el equipo. Erick Sánchez no pesa en el juego del equipo y el balón parece perdido y queda mal parado. Aguirre casi no cuenta con minutos y si entra, recibe la pelota en circunstancias desfavorables, y Borja, con buenas y malas, sin nada de contar. Indiferencia absoluta.
Además, hay otras figuras que no están en su nivel. Henry no está fino en el juego; lento, le rebotan todos los balones y le cuesta hasta girarse. Tampoco le ponen muchos balones a modo y cuando tiene opciones de remate, está incómodo o muy apretado.
Lo del América es preocupante. No porque el técnico tenga en riesgo su puesto – sería casi ridículo pensarlo – sino porque da la sensación de que la inercia va a continuar por un par de jornadas más y la cosa se va a poner tétrica.
Especialmente porque se viene el clásico nacional contra unas Chivas que vienen de golear de forma categórica a los Bravos de Juárez y hay que ver hasta cuándo estará listo Diego Valdés tras salir lesionado ante Cruz azul por molestias en el hombro.
El América está en problemas, eso es evidente. Pero sigo pensando que tiene las piezas necesarias para recomponer el camino y en la fecha FIFA podrá tener a muchos jugadores para trabajar y mejorar en su funcionamiento.
Gracias y que Dios los bendiga.
